De la mayoría de la mitología clásica, uno de los mitos que siempre me ha llamado la atención ha sido el de Prometeo, aquel titán que, sin temer a Zeus, le entregó el fuego a los humanos, adelantando su evolución. Tras dicha acción, sería castigado de una de las formas más crueles que se puede imaginar: encadenado a una roca, verá cómo un águila llegará a comerse su hígado, el cual se regenerará cada día, repitiéndose así el suplicio por varios siglos.
“Prometeo, el fuego insumiso” es una excelente obra, muy bien narrada, que nos adentra en la cosmogonía de la mitología griega, narrando las primeras creaciones de los dioses y el nacimiento de la humanidad. Se enfoca claramente en el rol de Prometeo como precursor de la evolución de la sociedad, mostrándolo como un filántropo con un notable paralelismo a la figura de Jesús.