Los símbolos hilado, cordón y cadena, originalmente propuestos por Alan Deyermond y que buena parte de los celestinistas han acogido, se van intercambiando para entretejer el desenvolvimiento de la trama. A partir de sus conclusiones iniciales, este estableció que Melibea comparte las cualidades de la víbora conyugicida que Rojas describe en el Prólogo. Sin embargo, la relación entre Melibea y las imágenes serpentinas que abundan en el texto se agudiza cuando nos detenemos a considerar que en la tradicional descriptio puellae pulchritudinis que Calisto hace de ella, inesperadamente la equipara a la Medusa grecorromana de cabellos serpentinos, y cuya mirada letal la iguala al fiero basilisco que Rojas también describe en su Prólogo. De esta manera, no solo se subrayan y exploran sus cualidades serpentinas, sino que se establece que, más que Celestina cuyos atributos viperinos son reconocidos por todos, Melibea es quien reclama para sí las vidas de todos los demás personajes. A través de la descripción del cabello sinuoso de Melibea, Calisto no solo la vincula con el elemento serpentino que predomina en el texto, sino que va aludiendo subrepticiamente a la tríada simbólica hilado, cordón, cadena. De manera que todos estos símbolos están presentes en el cabello de Melibea y funcionan como sinécdoques que elevan su importancia a legítima protagonista de su Tragicomedia y eje de su estructura simbólico formal.
La Celestina tiene una particularidad. Ese no es el título que le otorgó su autor Fernando de Rojas. Originalmente, su autor la tituló: Tragicomedia de Calisto y Melibea. Lo que sucede es la obra tiene un personaje único y colorido que con el correr del tiempo en la mente de los lectores le arrebató a Melibea el protagonismo y eventualmente popularizó la obra bajo su propio nombre: La Celestina.
Estamos pues ante un análisis crítico literario donde la autora propone, defiende y, personalmente entiendo, evidencia que el personaje principal de la obra es Melibea y no La Celestina. La autora persigue restituir el protagonismo de Melibea como lo dispuso el propio autor de la obra.
Para llegar a esta conclusión, la autora hace un análisis me parece completo del simbolismo que aparecen tanto en el prólogo como en el cuerpo de la obra que sostienen su conclusión. Como parte de este esfuerzo, la autora recorre gran parte de la bibliografía académica que analiza el simbolismo de la obra. De este modo, la autora termina haciendo un resumen bastante exhaustivo de las distintas posiciones entre los académicos sobre el simbolismo dentro de la obra. Un análisis que discute, entre otros, la mitología grecorromana, el paganismo de la época, el misticismo y la moral Cristiana, el psicoanálisis moderno, etc.
Reconozco que encontré mucho más interesante este análisis crítico literario que la obra per se.
Ciertamente, la Tragicomedia de Calisto y Melibea tiene una profundidad y complejidad inauditas raras veces lograda en la Literatura. Como sostienen muchos de sus campeones académicos, puede ser la primera novela moderna de Europa y, ante su cinismo y despecho, es el prototipo que inspiró e influyó tanto a Cervantes como el resto de la literatura Europea desde su primera impresión allá para finales del Siglo XV.
A pesar de ser un escrito principalmente académico, es tan interesante que vale la pena leer este estudio para llegar a un entendimiento más completo de lo que realmente el autor Fernando de Rojas intentó transmitir con su obra. En otras palabras, este estudio es fascinante.