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Tragedias. Vol. III Agamenón
Rare book
176 pages, Hardcover
Published January 1, 2006
About the author
Aeschylus
1,385 books1,166 followersGreek
Αισχύλος
, Esquilo in Spanish, Eschyle in French, Èsquil in Catalan, Eschilo in Italian, Эсхил in Russian.
Aeschylus (c. 525/524 BC – c. 456 BC) was an ancient Greek tragedian often described as the father of tragedy. Academic knowledge of the genre begins with his work, and understanding of earlier Greek tragedy is largely based on inferences made from reading his surviving plays. According to Aristotle, he expanded the number of characters in the theatre and allowed conflict among them. Formerly, characters interacted only with the chorus.
Only seven of Aeschylus's estimated 70 to 90 plays have survived. There is a long-standing debate regarding the authorship of one of them, Prometheus Bound, with some scholars arguing that it may be the work of his son Euphorion. Fragments from other plays have survived in quotations, and more continue to be discovered on Egyptian papyri. These fragments often give further insights into Aeschylus' work. He was likely the first dramatist to present plays as a trilogy. His Oresteia is the only extant ancient example. At least one of his plays was influenced by the Persians' second invasion of Greece (480–479 BC). This work, The Persians, is one of very few classical Greek tragedies concerned with contemporary events, and the only one extant. The significance of the war with Persia was so great to Aeschylus and the Greeks that his epitaph commemorates his participation in the Greek victory at Marathon while making no mention of his success as a playwright.
Aeschylus (c. 525/524 BC – c. 456 BC) was an ancient Greek tragedian often described as the father of tragedy. Academic knowledge of the genre begins with his work, and understanding of earlier Greek tragedy is largely based on inferences made from reading his surviving plays. According to Aristotle, he expanded the number of characters in the theatre and allowed conflict among them. Formerly, characters interacted only with the chorus.
Only seven of Aeschylus's estimated 70 to 90 plays have survived. There is a long-standing debate regarding the authorship of one of them, Prometheus Bound, with some scholars arguing that it may be the work of his son Euphorion. Fragments from other plays have survived in quotations, and more continue to be discovered on Egyptian papyri. These fragments often give further insights into Aeschylus' work. He was likely the first dramatist to present plays as a trilogy. His Oresteia is the only extant ancient example. At least one of his plays was influenced by the Persians' second invasion of Greece (480–479 BC). This work, The Persians, is one of very few classical Greek tragedies concerned with contemporary events, and the only one extant. The significance of the war with Persia was so great to Aeschylus and the Greeks that his epitaph commemorates his participation in the Greek victory at Marathon while making no mention of his success as a playwright.
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Displaying 1 - 3 of 3 reviews
August 14, 2025
Las tragedias más antiguas que conservamos no tienen un estilo dramático: los hechos se refieren a través de narraciones y pasajes líricos puestos en boca del coro y de los personajes, que actúan como meros informantes. La primera mitad de Agamenón, que contiene una Ilíada en miniatura, reproduce este formato arcaico; la segunda mitad introduce el descubrimiento de la acción dramática en la que será su forma canónica. Las felicidades verbales de Esquilo alcanzan aquí una eficacia inédita en el género. Un heraldo asegura haber visto el mar Egeo florecido de cadáveres (ὁρῶμεν ἀνθοῦν πέλαγος Αἰγαῖον νεκροῖς, v. 459). El coro pondera el dolor de los griegos al recibir las cenizas de sus muertos con una expresión que recuerda a la sensibilidad de un Virgilio: πολλὰ γοῦν θιγγάνει πρὸς ἧπαρ ("muchas cosas hieren el hígado", v. 432, pero los traductores tienen que falsear y romantizar el sabor del verso cambiando "hígado", que era el asiento de las emociones para los griegos, por "corazón"). En pleno trance mántico, Casandra ve a los niños en el palacio de Agamenón "semejantes a las formas de los sueños" (ὀνείρων προσφερεῖς μορφώμασιν, v. 1218), tal vez porque la inminencia de su aniquilamiento ya los hace irreales. Menudean los epítetos homéricos (πολυκτόνος, "causante de muchas muertes", v. 461; πτολιπόρθης, "saqueador de ciudades", v. 472), pero repetidos en un contexto amargo que revierte su sentido épico: la moral heroica ya no es luminosa y exaltada, sino sombría y problemática.
La obra consta de 1673 versos; la aparición de Agamenón y su primer discurso se sitúan en los versos 810-854, coincidiendo con su centro matemático. En la primera mitad, la complicada red de vigías y mensajeros que lo anuncian contribuye a convertirlo en un personaje virtual: todo gira en torno a él, pero sin su presencia efectiva. En la segunda mitad, cuando ya se encuentra en escena, todo alude con certeza a su próxima muerte y esta circunstancia también lo afantasma. Troya aún está humeante (καπνῷ δ᾽ ἁλοῦσα νῦν ἔτ᾽ εὔσημος πόλις, v. 818), pero hay que tributar a los dioses una "memoriosa gratitud" (πολύμνηστον χάριν, v. 821) por haber salido indemnes de la furia bélica desatada "a causa de una mujer" (γυναικὸς οὕνεκα, v. 823). El trabajo sobre los materiales ya conocidos del mito hace que el público anticipe lo que va a suceder y posibilita el mecanismo de la ironía trágica. Con sentenciosidad ruega Agamenón que la victoria que le acompañó en la guerra perdure siempre (νίκη δ᾽ ἐπείπερ ἕσπετ᾽, ἐμπέδως μένοι, v. 854) y confiesa Clitemnestra que no le avergüenza declarar ante los argivos el amor que siente por su esposo (οὐκ αἰσχυνοῦμαι τοὺς φιλάνορας τρόπους / λέξαι πρὸς ὑμᾶς, vv. 856-7). El reencuentro entre ellos, más que producirse, se representa con tonos metateatrales: es una actuación fingida dentro de una actuación real, porque Agamenón y Clitemnestra aparentan lo contrario de lo que hacen.
Lo que de ningún modo se escenifica es el hecho capital de la muerte del protagonista, que es también uno de los personajes con menos protagonismo de la obra (tan sólo 82 versos salen de su boca, menos del 5%). Dos versos ocupa el asesinato de Agamenón: ὤμοι, πέπληγμαι καιρίαν πληγὴν ἔσω ("¡Ay de mí! He sido herido en las entrañas de un golpe certero", v. 1343) y ὤμοι μάλ᾽ αὖθις, δευτέραν πεπληγμένος ("Ay de mí otra vez! Segunda herida he recibido", v. 1345). La voz que desde el palacio llega a la orquestra donde discute el coro resume así el momento culminante de la tragedia con un esquematismo que hoy se llamaría minimalista, salvo que el minimalismo es pobre y la contención expresiva de Esquilo es abrumadoramente rica en connotaciones. La decisión de no escenificar el hecho es un rasgo antidramático de las tragedias más arcaicas (Los persas, Los siete contra Tebas) que Esquilo, evidenciando cómo ha sabido madurar la reflexión sobre su técnica, explota aquí conscientemente, quizá por primera vez. Ha puesto en práctica su alternativa teatralizando los diálogos previos de Agamenón, Clitemnestra y Casandra y puede permitirse volver ahora al estilo indirecto, marcándolo como recurso deliberado y no como una servidumbre debida a las limitaciones de la escenografía o a las convenciones del género. La ambigüedad generada por este sutil juego de presencias y ausencias socava la visión tradicional del héroe homérico que, reintegrado a las normas de la polis, ve entrar en crisis su moral guerrera y termina siendo, como pindáricamente dice Agamenón de sus compañeros de batalla, "imagen de una sombra" (εἴδωλον σκιᾶς, v. 839).
La obra consta de 1673 versos; la aparición de Agamenón y su primer discurso se sitúan en los versos 810-854, coincidiendo con su centro matemático. En la primera mitad, la complicada red de vigías y mensajeros que lo anuncian contribuye a convertirlo en un personaje virtual: todo gira en torno a él, pero sin su presencia efectiva. En la segunda mitad, cuando ya se encuentra en escena, todo alude con certeza a su próxima muerte y esta circunstancia también lo afantasma. Troya aún está humeante (καπνῷ δ᾽ ἁλοῦσα νῦν ἔτ᾽ εὔσημος πόλις, v. 818), pero hay que tributar a los dioses una "memoriosa gratitud" (πολύμνηστον χάριν, v. 821) por haber salido indemnes de la furia bélica desatada "a causa de una mujer" (γυναικὸς οὕνεκα, v. 823). El trabajo sobre los materiales ya conocidos del mito hace que el público anticipe lo que va a suceder y posibilita el mecanismo de la ironía trágica. Con sentenciosidad ruega Agamenón que la victoria que le acompañó en la guerra perdure siempre (νίκη δ᾽ ἐπείπερ ἕσπετ᾽, ἐμπέδως μένοι, v. 854) y confiesa Clitemnestra que no le avergüenza declarar ante los argivos el amor que siente por su esposo (οὐκ αἰσχυνοῦμαι τοὺς φιλάνορας τρόπους / λέξαι πρὸς ὑμᾶς, vv. 856-7). El reencuentro entre ellos, más que producirse, se representa con tonos metateatrales: es una actuación fingida dentro de una actuación real, porque Agamenón y Clitemnestra aparentan lo contrario de lo que hacen.
Lo que de ningún modo se escenifica es el hecho capital de la muerte del protagonista, que es también uno de los personajes con menos protagonismo de la obra (tan sólo 82 versos salen de su boca, menos del 5%). Dos versos ocupa el asesinato de Agamenón: ὤμοι, πέπληγμαι καιρίαν πληγὴν ἔσω ("¡Ay de mí! He sido herido en las entrañas de un golpe certero", v. 1343) y ὤμοι μάλ᾽ αὖθις, δευτέραν πεπληγμένος ("Ay de mí otra vez! Segunda herida he recibido", v. 1345). La voz que desde el palacio llega a la orquestra donde discute el coro resume así el momento culminante de la tragedia con un esquematismo que hoy se llamaría minimalista, salvo que el minimalismo es pobre y la contención expresiva de Esquilo es abrumadoramente rica en connotaciones. La decisión de no escenificar el hecho es un rasgo antidramático de las tragedias más arcaicas (Los persas, Los siete contra Tebas) que Esquilo, evidenciando cómo ha sabido madurar la reflexión sobre su técnica, explota aquí conscientemente, quizá por primera vez. Ha puesto en práctica su alternativa teatralizando los diálogos previos de Agamenón, Clitemnestra y Casandra y puede permitirse volver ahora al estilo indirecto, marcándolo como recurso deliberado y no como una servidumbre debida a las limitaciones de la escenografía o a las convenciones del género. La ambigüedad generada por este sutil juego de presencias y ausencias socava la visión tradicional del héroe homérico que, reintegrado a las normas de la polis, ve entrar en crisis su moral guerrera y termina siendo, como pindáricamente dice Agamenón de sus compañeros de batalla, "imagen de una sombra" (εἴδωλον σκιᾶς, v. 839).
December 21, 2024
Ahora necesito leer la siguiente parte. Quiero ver en acción a Orestes. Maldita seas Clitemnestra.
*Curioso y cruel detalle las alfombras púrpura de la bienvenida. Hitchcock habría puesto un primer plano de las alfombras.
*Curioso y cruel detalle las alfombras púrpura de la bienvenida. Hitchcock habría puesto un primer plano de las alfombras.
September 14, 2024
Agamemnon i Niels Møllers oversættelse
Lidt sværere end de andre oversættelser jeg har læst men også lidt mere poetisk måske!
Lidt sværere end de andre oversættelser jeg har læst men også lidt mere poetisk måske!
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