"La primera escena es atípica, una carta de ella en un poemario estrictamente de él. Después el vértigo, las otras chicas que no son tantas pero parecen doler en todo el cuerpo. La voz de un dandy derrotado "hablando bajito el esperanto del amor", soñando en voz alta: que delicia hubiera sido ser Bob Dylan." De la contratapa del libro.