Nana, china, criada. El trabajo doméstico ha estado ligado a la discriminación y explotación de la mujer pobre desde antes que nuestro país se constituyera como tal. Un trabajo que esconde resabios de esclavitud y servidumbre que han convertido a las trabajadoras de casa particular en el último eslabón de la cadena de opresión contra la mujer. Hasta que una se atreve a levantar la voz.
Siento que más 'feministas' deberían darse el tiempo de leer este libro e informarse al respecto de la realidad de mujeres precarizadas, puesto que es un tema que no se pone seguido sobre la mesa (y debería)