Escocia, finales del siglo XX. Elisa decide dejar su vida atrás para comenzar una nueva etapa a miles de kilómetros de su hogar, en las remotas islas Orcadas. En un paisaje indómito, casi despoblado y de una belleza cautivadora a la vez que salvaje, le espera su pareja. Kylian es un activo ornitólogo que lleva años recorriendo mundo, pero tras recibir una interesante propuesta de trabajo decide volver a su tierra de origen. Al poco de unirse a él, mientras Elisa trata de adaptarse a una naturaleza y un clima hostiles que marcan el ritmo de los días, una impactante noticia vinculada al pasado de Kylian cae sobre ellos y trastoca todos sus planes inminentes.
¿Hasta dónde se puede llegar para huir de lo que dejamos atrás? ¿Cuál es el precio que pagamos por proteger a quienes más amamos de las cosas que nos hieren?
Años 80. Desde que comenzamos la historia se siente la angustia de Elisa por abandonar su mar, su vida, todo lo que la completa y da sentido. Debe hacer un viaje de muchos kilómetros, alejarse de lo que la da estabilidad para ir junto a su pareja Kylian, junto a un mar nuevo para ella. Abandonará su cálida isla de la Sal para comenzar una nueva etapa en las islas Orcadas, un lugar salvaje y hostil marcado por la bravura de su mar y la fuerza de su viento; donde casi de forma exclusiva vive gente que se dedica al estudio de los pájaros. Allí vive y trabaja, como ornitólogo, su pareja. Elisa emprenderá un viaje físico, para perseguir el amor, aunque enseguida comprenderá que también será un viaje emocional.
"Y siente que todo ese viaje no es una locura, que nadie se interna en mares ignotos si al otro lado no le aguarda lo que anhela, lo que durante mucho tiempo uno se ha negado a soñar, pensando que los sueños hermosos son tantas veces del otro y no nuestros."
El reencuentro le hará sentir que todo ha merecido la pena, ¿ cuándo no merece la pena si lo que te espera al otro lado es la persona a la que amas? Sin embargo, esa ilusión parece esfumarse cuando una llamada relacionada con el pasado de Kylian hace que tengan que separarse, él debe solucionar algo. Pero debe hacerlo solo, sin ella. Es ahí donde sale a flote el error que han podido cometer al respetar tanto el pasado del otro, al aparentar que no existió nada antes de ellos.
Aquí arranca la parte más intensa, emocional y psicológica de la novela, que además se intensifica para el lector con esa narración carente de diálogos. Constantemente nos enfrentaremos al abismo emocional y reflexivo de Elisa. Un proceso que ya fue duro por dejarlo todo para irse a un lugar inhóspito, pero en el que además se tiene que enfrentar a una historia pasada que nada tiene que ver con ella y que sin embargo pasa a ser el centro de su vida. Pasa a convertirse en algo suyo, en una proceso contra el que tendrá que luchar, tratando de salir ilesa y evitando perder a la persona que ama.
Se habla de heridas sin cerrar, duelos que en algún momento se trataron de ahogar en un mar, que de forma sabia, parece echarlos fuera para darles el final que necesitan. De la importancia de procesar esos momentos o elementos que nos hacen daño, y cómo las relaciones nos pueden salvar de ello. Ambos protagonistas tendrán que llevar a cabo su propia lucha personal.
"Mares sin dueño" es una novela intensa en reflexión, tanto como el mar de las islas que rodean al lugar donde están Elisa y Kylian. Y con esa intensidad es como he vivido su lectura, he sentido cada una de las sensaciones de Elisa, cada miedo, cada decisión y cada tenacidad para seguir avanzando. Hay mucha emoción entre sus páginas y la belleza con la que Esther lo ha descrito, la maestría con la que expresa todo lo que ocurre, sin duda es lo que hace que sus páginas te traspasen y emocionen.
Un libro tremendamente bello, tan hipnótico como esos mares e islas escocesas en las que se adentra Elisa. Ahora yo tampoco creeré en los malos augurios.
«Todas las personas tienen sus abismos, pero no todas son capaces de hacerles frente»
Esther Ginés, autora española, periodista de formación y autora del blog "Un día en Macondo" nos regala, bajo el sello "Tres hermanas" una novela en donde la búsqueda de uno mismo, los secretos, el choque cultural y el mar tienen un encuentro entre sus páginas.
Narrada en tercera persona y con una pluma inteligente, sobria culta y poética con tintes renacentistas, Esther, deleita al lector adentrándolo en una historia intimista que lejos de ser trepidante se convierte en un transitar dulce y apacible por los salvajes parajes de las Islas Orcadas, situadas en Escocia, en donde la naturaleza se impone a la voluntad humana demostrando su poder y grandeza.
El mar se convierte en protagonista indiscutible de la historia, las vidas tanto de Elisa como del resto de personajes se encuentran muy ligados a él llegando a transmitir su mundo interior a través de las transformaciones y movimientos de sus olas y la vida que en él habita.
El choque cultural que se le presenta a Elisa al llegar a las islas es abismal; el clima, las horas de luz, las relaciones entre vecinos o incluso la hostilidad y virginidad del territorio no solo consigue enamorar al lector, sino que permite conocer la cultura escocesa.
Son muchos los aportes tradicionales que se incluyen en la obra confiriéndole un halo feérico, onírico y mitológico. Del mismo modo, Esther hace uso de referencias artísticas, musicales y literarias de corte clásico para guiar a sus personajes convirtiéndolo en parte de la trama. Me ha gustado mucho este punto ya que toda esta información se encuentra introducida de forma natural y confiere un aspecto didáctico a la narración.
Los personajes se encuentran bien construidos, no hay ninguno de más o de menos. Cada uno tiene su función y personalidad bastante marcada, aunque Elisa es quien toma el mayor peso de la trama pues la narradora focaliza su atención tanto en los acontecimientos que rodean a la protagonista como en su interior, convirtiéndose así en una novela muy introspectiva.
Los ambientes están muy bien logrados, las descripciones de los bucólicos parajes consiguen que el lector sea transportado a Escocia y pueda sentir el frío gélido, escuchar el choque de las olas, oler el salitre del mar o vislumbrar los cielos grises.
Por todo ello considero que no es una lectura trepidante, sino que la historia se va fraguando a fuego lento deleitándose en cada página. La ausencia de diálogo y la amplitud del texto consiguen que, en ocasiones, dicha lectura se haga densa y se requiera tomárselo con calma.
Considero que no es una novela para todos los gustos, pues lo que para algunos puede parecer una obra lenta, tediosa y aburrida, para otros, de entre los cuales me incluyo, se convierte en un éxtasis, en una novela deliciosa con la que Esther consigue embaucarte.
Los temas que se tratan son amplios y variados. A través de Elisa, Kylian y los demás personajes, la autora expone una serie de reflexiones que de alguna manera hace sentirse identificado al lector. La pérdida, el duelo, la ausencia, el olvido, los cambios, el sentimiento de pertenencia a un lugar, la naturaleza, la confianza, los secretos, el pasado o el poder sanador del amor son algunos de ellos.
Lejos de caer en el sentimentalismo o en una novela romántica, "Mares sin dueño" se enfoca hacia un estilo costumbrista y, en cierto modo, psicológico, pues no deja de convertirse en un viaje que transforma a la protagonista y la ayuda a descubrirse así misma a través del pasado de su pareja. A su vez, y pese a su escasa aparición, Kylian, también es un personaje complejo, que sufre mucho y, mediante el cual Elisa va descubriendo ciertos aspectos que otorgan un sentido de vida y superación.
El secreto de "Mares sin dueño" es que a pesar de contener una premisa muy sencilla consigue llegar a lo más hondo del alma lectora. No se trata de que la trama sea apoteósica o los personajes inolvidables, sino que más bien se debe a la maravillosa ambientación y el extenso y sublime viaje que se desliza por las páginas y te lleva a conocer la historia.
Existen ocasiones en las que entre tantos títulos que no consiguen llenarte o son un mero pasatiempo encuentras un libro que te impresiona, te atrapa y te hace recordar por qué amas los libros y la literatura. Precisamente eso ha sido lo que me ha sucedido con esta obra, la cual se convirtió en un parón de la vorágine de lecturas en la que me veía atrapada para darme esa sensación de libertad, ese descanso mental que solo una pluma como la de Esther podía regalarme.
Sin duda alguna recomiendo abiertamente esta novela que se convierte en un deleite para los sentidos.
«Amar se compone de pequeñas mentiras: la mentira de creer que conocemos al otro; la mentira de confiar en que lo reconoceríamos en cualquier circunstancia, porque es nuestro amado, nuestro ser elegido; la mentira de empeñarnos en que nos pertenece y le pertenecemos.»
Son tantas las cosas que callamos, incluso, a veces, a nosotros mismos, que no llegamos a conocernos por completo hasta que no nos despojamos de ese peso que ocupan nuestros miedos, nuestros pesares y nuestras pérdidas. Y, en este contexto, ¿puede salvarnos alguien de nosotros mismos?
Estas son algunos de los temas sobre los que Esther Ginés reflexiona en esta novela, además del amor, la pérdida, la culpa o la soledad. De una manera intensa y emocional, extremadamente sensible, con una narración muy cuidada, un ritmo pausado y una atmósfera que nos conduce a los mares más inhóspitos y los rincones más perdidos de las islas Orcadas, el estilo de la autora me ha enamorado desde el principio.
A medida que vas leyendo, la historia y la escritura de Esther te acarician, te envuelven y te hipnotizan mientras te hacen pensar en aquellas cosas que no decimos por miedo a remover el pasado («Todo es siempre largo de contar cuando tiene que ver con el pasado, y por eso es más fácil enterrarlo, claudicar»); en la dificultad de encajar y superar la pérdida, sobre todo cuando nos sentimos culpables; en la incapacidad de ayudar a aquel que sufre y el dolor de verlo cuando le quieres más que a nada en el mundo.
Tanto Elisa como Kylian, los protagonistas de esta historia, son personajes complejos, solitarios, heridos por las circunstancias e injusticias de la vida que se encuentran en su soledad y deciden unir sus destinos sin saber lo que les aguardará asumiendo muchos riesgos. Y sabemos lo que ambos sientes porque todos nos hemos sentido así alguna vez.
De esta novela, destaco la voz única y característica de la autora, que me ha hecho viajar, sonreír, amar y darme cuenta de tantas cosas de las que estamos equivocados los seres humanos cuando amamos y huimos de nuestros más profundos miedos.
No sé por donde empezar a hablaros de este libro, un libro maravilloso que al ir leyéndolo sentía que me estaba contando solo a mí la historia.
No sé qué es lo que más me ha gustado. Quizá haya sido la historia de Elisa y de Kylian. Elisa que deja su vida y comienza una nueva a miles de kilómetros junto a Kylian.
Quizá haya sido la ambientación en las islas Orcadas, donde el mar es otro protagonista o quizá sea el mayor protagonista. Donde el paisaje salvaje, la soledad y la diferencia cultural sorprenden y enamoran.
Quizá sea como ha contado que el pasado está ahí, que los secretos acaban descubriendose, que somos capaz de mucho para proteger a los que amamos, incluso de "cruzar océanos de tiempo para encontrarte", que es necesario dejar atrás el dolor y el pasado porque "somos nosotros los que aún vivimos, los que aún podemos seguir viviendo"
Quizá sea que está escrita con gran cuidado, con mucha dulzura, con un lenguaje culto, sereno y elegante, como un susurro al alma.
Quizá sea que me gustan las buenas historias intimistas, bien escritas que me emocionan y me hacen reflexionar.
No sé qué habrá sido pero me ha encantado. Solo puedo deciros que la leáis y ya me diréis si no es una maravilla.
Me gustó muchísimo 🖤🖤🖤 Me lo leí en Noruega entre tienda de campaña, bungalow, el camping de Trolltunga y una mansión en mitad de inundaciones. El libro está ambientado en las Islas Orcadas y habla mucho de la climatología horrible por lo que molaba estar en Noruega y no achicharrandome en La Mancha. También hablaba de Cabo Verde que es de donde era la protagonista que es traductora y allí se iba de vacaciones inmediatamente después Juanrita Sánchez que también es traductor. Estaban guais esas casualidades. También me sorprendió que siendo un tema que me importaba un culo me encantase tanto el libro. Esther Gines es de Ciudad Real y eso es como guay 😊
Creo que nunca he leído nada escrito con tanto cuidado. No sabría explicarlo pero es increíble cómo te hace sentir la autora al leerlo, como transmite los sentimientos y pensamientos de los personajes. Es una historia dolorosa y en una localización que le viene fenomenal por la soledad y dureza que se debe respirar allí. Por ponerle un pero, no me ha enganchado todo lo que querría y he tardado en leerlo pero quizá no lo empecé en el mejor momento.
Preciosa manera de narrar. Personalmente, me ha falta algo más para engancharme a la historia, pero es algo personal. Ahora solo pienso en ir a las Islas Orcadas.
Vuelvo a tener sentimientos encontrados con esta autora… al igual que con la primera parte, la historia me gusta mucho, es conmovedora e interesante y te mantiene enganchada al libro, pero hay algo en la forma de escribir que no me acaba de convencer 😔 me da mucha pena porque me impide conectar como me gustaría con los personajes, pero no pasa nada!!
No esperaba encontrarme con una novela romántica y por eso quizá me ha costado un poco adentrarme en el libro, pero la magia que rodea a Escocia, sus islas y su mitología ha conseguido que me beba la segunda mitad del libro en una sola tarde.
"He cruzado océanos de tiempo para encontrarte" "Mares sin dueño" es un viaje, es un camino hacia la transformación, es un hola y un adiós, es mitología, es un volver a encontrarnos, es un amor. Esther Gines nos lleva a las Orcadas, a la Escocia de naturaleza salvaje e inhóspita, a un " por pequeño que el viaje sea, sabe que transforma el alma de quien lo emprende, que se convierte en una de las mayores revoluciones de la vida"