Releída, 'El lado frío de la almohada' me parece uno de los pocos (escasísimos) pasos en falso de Belén Gopegui y como todos los fracasos de artistas verdaderamente grandes, uno bastante memorable, la verdad.
Es imposible resistirse a la novela: su andamiaje de discurso, hipótesis, novela de espías a lo Graham Greene.....Gopegui tiene literalmente dos novelas posibles y luego son tres, una vez nos damos cuenta de que esta es una revisitación deliberada y estudiadísima de los marcos que posibilitaron su debut, La escala de los mapas.
Como es inusual que una artista revise su primera obra de un modo tan crítico - parece arremeter líricamente contra su propio y posiblemente encantador lirismo (¡qué gopeguiana paradoja!) - uno debe notar y aplaudir tal temeridad; pero como estamos acostumbrados a obras maestras, y como la ductilidad de los personajes (aquí diluida ¿por qué ama Laura a este viejo espía cansado? etcétera) aparece debilitada, como la forma que luego devendrá en auténtico cambio de rumbo (El padre de Blancanieves) aparece ensayada y en boceto y como las conclusiones aparecen algo deshilvanadas, es algo menor.
La estrategia literaria que emplea respecto al tema que trata - la posibilidad de pensar el comunismo real en unos términos un tanto menos agotadores - no tiene problema alguno, y su planteamiento en sí mismo presenta una discusión, en todo caso, menos apta para Gopegui (la novelista) que para la soledad de nuestros principios en geopolítica.