Hasta ahora solo había leído fragmentos de diarios y nunca uno completo, así que a lo mejor las cosas que digo son obviedades y en dicho caso me excuso.
Las descripciones cotidianas que se repiten, que en algún momento me cansaron un poco, terminaron por volverse algo que deseaba y esperaba (los sueños, en particular, pero también las salidas con los perros, las idas al café). Me encantaron las reflexiones mismas sobre escribir un diario, los arranques de furia o rabia contra diversas personas o situaciones, las descripciones de las lecturas y también las de las comidas preparadas en casa.