De niño, mientras otros jugaban al fútbol o se tiraban piedras unos a otros, yo pensaba en qué habría después de la muerte, y solo hallaba una palabra, el vacío. Ahí está el motivo del título “…” que puede ser traducido como silencio, duda o meditación, pero que yo prefiero traducir como Vacío ... Mis libros siempre han estados envueltos de un estrato de pesimismo, oscuridad, dolor e injusticias que en el caso de “…”, el Poemario Maldito, quedarán profundamente marcados.