Por su formato narrativo, La Pirámide y los Doce Monos podría considerarse un libro de “auto-superación novelado”. Para ese fin, se creó el encuentro de dos personajes ficticios, Francesca (joven de treinta y dos años medicada con antidepresivos, en busca desesperada de una respuesta a la pregunta, “¿Cuál es la meta de mi vida?”) y Casandra (septuagenaria, profesora de filosofía, psicología y mística). A partir de la dialéctica que se establece entre las dos, sumado a las reflexiones de Francesca acerca de particulares experiencias de su vida personal y las conclusiones a las que va arribando, la transformación del personaje principal comienza a desdoblarse frente a los ojos del lector. El libro nace de un intento por combinar los conocimientos de la autora recogidos a través de más de veinte años de estudio y práctica en el campo de la psicología, con un entendimiento espiritual de orden místico recibido en sus excursiones meditativas. La obra constituye, en esencia, la propuesta de una visión ontológica original, o una nueva definición de eso que llamamos “ser humano”, donde la interconexión e interacción entre sus áreas de funcionamiento (físico, emocional, intuitivo, racional y moral) y los factores que perturban su conexión armoniosa son abordados. Debido a que el contenido del libro no se basa exclusivamente en resultados de investigaciones científicas, filosóficas y/o místicas, la autora no ofrece bibliografía referencial. La Pirámide y los Doce monos, por sobre todo, proporciona un material que invita al lector a reflexionar “intuitivamente” acerca de su propia vida en un marco que desafía dogmas, prejuicios y/o encuadres cognitivos adquiridos y seguidamente desarrollados a través de su historia personal.