Federico Castilla es director de Responsabilidad Corporativa y Desarrollo Sostenible de Oilgas International, multinacional del sector petroquímico con implantación en Europa, África y Oriente Medio. Una mañana recibe una llamada desde Oilgas Ibérica, su planta de distribución de refino en España, y le comunican que se acaba de producir un accidente laboral en dicha planta; un empleado, que ha caído desde varios metros de altura mientras realizaba trabajos de reposición de luminarias, se encuentra en estado crítico. Inmediatamente, se activan todos los protocolos y Federico toma un avión para viajar hasta Pico Paloma, la población donde está la factoría. Se trata de un municipio enclavado en pleno parque natural de El Roqueo, en una zona del litoral donde convive la industria petroquímica, la actividad turística y el paisanaje local. Sobre ese espacio, la planta de Oilgas se erige como un gran agente dinamizador económico y social, pero también como una instalación altamente contaminante. Las políticas de Responsabilidad Corporativa desarrolladas por la firma, sin embargo, que supuestamente buscan devolver a la sociedad todos los beneficios que de ella obtiene a través del patrocinio y las ayudas directas, operan como un verdadero agente silenciador de voluntades. Todas las instituciones y organizaciones representativas del entorno, desde las asociaciones vecinales hasta el ayuntamiento, pasando por los clubes deportivos e incluso por las asociaciones medioambientales, participan de esta política de silencio, haciendo posible que la empresa siga llevando a cabo su labor sin ninguna resistencia. En su estancia en Pico Paloma, Federico vive pendiente de la evolución de Manolín, el empleado que sufrió el accidente. Entretanto, cada noche, Federico acude al piano bar del Aljaraluz Costa, el hotel resort en el que se aloja. Y allí, mientras remata el día tomando unos whiskies, contempla embelesado las actuaciones de Amanda, la cantante del dúo de músicos que actúa en el piano bar.
Daniel Ruiz García (Sevilla, 1976) es escritor, periodista y especialista en comunicación. Su primera novela, Chatarra, obtuvo el Premio de Novela Corta de la Universidad Politécnica de Madrid y, años después, inspiró un corto cinematográfico preseleccionado para los Oscar en 2006. Le siguieron cinco novelas, que le han valido reconocimientos como el V Premio de Novela Corta Villa de Oria o el Premio Onuba de Novela. Sus obras más recientes son las novelas Todo está bien (2015) y La gran ola (2016, XII Premio Tusquets Editores de Novela), y el conjunto de historias titulado Maleza, que con su publicación fue saludado como «el especial poeta del extrarradio de las ciudades españolas» (Juan Ángel Juristo, Abc Cultural). El calentamiento global (2019) es su última novela.
Supervivencia en tiempos modernos. De este modo catalogaría esta obra literaria de Daniel Ruiz. En cuanto a lo personal, es la primera toma de contacto con el escritor español. Especialmente, porque hasta la fecha desconocía de su existencia simplemente por mi ignorancia, pues, se trata de un escritor galardonado a nivel nacional. Adquisición de este libro ocurrió durante una escapada de fin de semana en Madrid, observando varias obras en una librería, me tope con este libro y al leer la sinopsis y observando la portada (que me produjo mucha curiosidad) decidí comprarlo. Meses después, aquí me encuentro, realizando una pequeña reseña de esta obra. El nombre del libro no hace justicia plena a la historia en sí, pues, se trata básicamente de varios acontecimientos, todos ellos envueltos al rededor de lo que parece ser, lo más importante a día de hoy: “el capital”. Es más, el capital ya no solo se podría hacer referencia al carácter económico, hay muchos otros capitales que tienen la misma importancia, como el poder, la reputación, el respeto, influencia o incluso un simple nombre que conlleve una gran responsabilidad. Nos encontramos en Pico Paloma, una pequeño pueblo de vecinos que ha crecido mucho gracias a la influencia y contribución de la refinería de Oilgas. La mayoría de los vecinos solo ven la parte buena de la refinería, puestos de trabajo, comisiones para realizar mejoras en el pueblo, inversiones en el ayuntamiento y mucho más y es bastante normal, la población de Pico Paloma es trabajadora y tiene familia que cuidar. Todo parece seguir su curso, como un riachuelo que desemboca en un rio mas importante, hasta que una desgracia ocurre. Un empleado fallece a causas directas relacionadas con las medidas de seguridad de Oilgas y ahí es cuando Federico, el director de Responsabilidad Social interviene para realizar una lucha en despachos, en las sombras, para evitar que la realidad salga a la luz. Sin embargo, Berta, una joven periodista rebelde, esta dispuesta a revelar la realidad de Oilgas y va luchar por ello cueste lo que cueste. Estos son para mí, los dos personajes principales que mantiene la supervivencia de tiempos modernos. Contribuyen muchos personajes más, que no se alejan mucho de la realidad actual, Lagartijo, Amanda, Nicolás, Kiko…. Su nivel de transparencia me parece fenomenal. Es más, diría que mas allá de la historia, los personajes son lo mejor de este libro. Una parte que me ha gustado menos es la forma de narrar está historia, evitando diálogos directos y contando los sucesos en formas pasadas o un tanto pasivas, como recuerdos. Es un formato que a día de hoy sigue sin convencerme mucho y tiene mucha importancia para mí. Por lo demás, el punto cómico de la lectura también me ha encantado, la facilidad del lenguaje coloquial me pareció muy interesante pero sobre todo, repito, la naturalidad y transparencia de los personajes es de 10. Si quieres obtener un punto de vista distinto de los acontecimientos que ocurren en los despachos, las disputas y demás, es recomendable, pues no se trata en ningún momento de una lectura habitual y no será atraída por todos.
Representación narrativa de la corrupción y promiscuidad política, en todas sus variantes y niveles.
Es un historial de ficción que bien puede pasar por crónica de la realidad. Federico Castilla, es un Ejecutivo del Área de Responsabilidad Corporativa y Desarrollo Sostenible de Oilgas, una Empresa Internacional de petroquímicos con Sede en Europa. Ante un inesperado accidente laboral ocurrido en la planta de Pico Paloma, se ve obligado a viajar a dicho pueblo para dar personalmente tratamiento a la cuestión sin riesgos ni mala publicidad para la Empresa en la que trabaja. Se suceden así una serie de historias, todas relacionadas entre sí y que giran en torno al siniestro laboral. Cada una de ellas tiene un desenlace que afecta directa o indirectamente el resultado de la historia.
Como decía, es una historia con mucho de realidad, lamentablemente. Y digo esto, porque se muestra en cada escena la corrupción en los distintos niveles y estratos sociales a la que cede la naturaleza humana. La paradoja de golpearse el pecho cual Santo en su iglesia, de aparentar humanismo y empatía con el otro, para un único beneficio, el propio. Una empresa de dudosa compatibilidad con el desarrollo sostenible, que ha sometido la voluntad de todo un pueblo a fuerza de emolumentos, publicidad engañosas y dádivas.
Trasunta a lo largo del libro una sátira cruda y franca sobre la ausencia de valores, la devaluación de la palabra y la continua necesidad del ventajismo, que nos hace criaturas únicas en el mundo. El “sálvese quien pueda”, las negociaciones por debajo de la mesa, el valor de mercado del silencio y la pasividad de quienes más debieran defender los derechos de minorías. Las función deficitaria del periodismo se contrapone a la efectividad de las campañas publicitarias costosas, entre la cuales se libran verdaderas batallas de poder.
No conocía al autor, y no he leído sus otros libros (Maleza, Todo esta bien, ola, entre otros). Me sorprendí porque su narrativa es simple pero el entramado misterioso. Usa en algunos momentos recursos narrativos curiosos para adquirir objetividad sobre lo que cuenta. Las historias están muy bien contadas, y terminan en una conjunción exacta en el desenlace.
Me gustó mucho, lo recomiendo.. (aunque no apto para desesperanzados).
Sorpresa agradable. Critica muy ácida y sin esperanza hacia las grandes corporaciones, compra de voluntades. Personajes brutales, pero todos son unos pobres diablos.
Leeré más de Daniel Ruiz, me ha gustado mucho su estilo
"Lo único que el dinero no consigue acallar es la muerte"
Daniel Ruiz traza en esta novela una trama de personajes cruzados (el director de responsabilidad social corporativa de una empresa petrolera, una cantante, una activista, un gañán de pueblo...) que describen una foto de nuestra sociedad fácilmente reconocible. La historia comienza con un accidente laboral de un trabajador de la ficticia Oilgás en un pueblo del litoral, lo que se convierte en el desencadenante de todos los acontecimientos que se describen en el libro. Como si de una secuela de "La gran ola" se tratase, aunque con diferentes personajes, Ruiz vuelve a desgranar con precisión los mecanismos de hipocresía y lenguaje opaco que se manejan en las grandes empresas y cómo éstas manejan las situaciones "hostiles". Una buena novela.
Me ha parecido una novela estupenda. Me ha atrapado desde el principio y la he leído con verdadero interés. Puesto ha sacarle peros hay dos cosas que señalar: una es que el título es engañoso. No trata en absoluto sobre el cambio climático, que es un asunto que me preocupa mucho. La otra cuestión es el final que no me convence. Acaba, como tantas historias, con el malo, el ejecutivo de la refinería, saliendo de rositas, y la buena, la activista del blog, muy fastidiada. Me parece un error ese final. Hubiera sido mucho más lógico que al detener al pobre diablo que secuestra a la activista, este hubiera dicho a la policía que había sido el ejecutivo quien la había dicho que la diera su merecido. Entonces la policía hubiera detenido al tal ejecutivo y este hubiera acabado en la cárcel. Sobre todo porque habría aflorado la relación previa entre ambos con lo que había pasado cuando el borracho se había colado en el hotel de lujo del mandamás. Habría sido un final mucho más positivo y realista.
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Entretenida novela que exhibe la decadencia de nuestra especie -no sólo desde el punto de vista social, sino también personal y emocional- de manera amena y hasta divertida, pero dejando ver al final una luz de esperanza en que las nuevas generaciones puedan rectificar el rumbo. Recomendable!