En el mejor sentido la crítica es un diálogo: va más allá de la explicación o de la exégesis para acercarnos a la obra y al autor; los envuelve y nos los aproxima. En este caso hay un doble mérito, un poeta nos inicia en la poesía de otro poeta. Quien nos lo acerca entiende el oficio, el juego y los guiños; los descubre como un gambusino con una pepita de oro, nos da su valor y contexto, lo justiprecia y nos lo muestra al derecho y por el envés.
El texto, nacido originalmente como introducción a una antología española de la poesía de José Emilio Pacheco, fue actualizado y aumentado por Luis Antonio de Villena para llevarnos por los caminos de una obra significativa para cuando se comenzaron a gestar estas páginas. Lo considera como un autor que ya se encaminaba a una condición de clásico y por eso afirma: “Creo que el crítico puede y debe ser contundente: la poesía de José Emilio Pacheco es una singular, alta, contradictoria, sugestiva y sugeridora aventura entre la palabra hecha carne y la palabra hecha libro. Se trata, ciertamente, de una gran poesía.”
Luis Antonio de Villena García (Madrid, 31 de octubre de 1951) es un poeta, narrador, ensayista, crítico literario y traductor español, habitualmente clasificado en el grupo conocido como novísimos o venecianos dentro de las corrientes —generación del 70— de la poesía española contemporánea.
Su lírica y prosa, sensible al pasado cultural y a la contemporaneidad, su postura estética, cercana al movimiento dandi, se resume en un epicureísmo homoerótico que asume tradiciones culturalistas y decadentes; se percibe una cierta tendencia en su obra, centrada cada vez más en el fracaso y la marginación, aunque en su abundante obra lírica son abundantes los cambios de perspectiva —por ejemplo desde los varios sonetos de «Desequilibrios» a los renovados poemas en prosa de «La prosa del mundo»—.
Es uno de los autores más reconocidos de la literatura homosexual en España, asunto que aborda tanto en su obra poética como narrativa.