"Un harapo en el camino" es la primera novela de la trilogía escrita por Alfredo Oreamuno, que corresponde a: "Noches sin nombre" y el "Callejón de los perdidos". Esta historia es un extracto autobiográfico del autor, mismo que vivió durante muchos años la penurias y tribulaciones de una persona alcohólica e indigente, cuyas aventuras y experiencias de vida se desarrollan en las calles de nuestra ciudad capital (San José, Costa Rica) y la provincia de Puntarenas, en la década de los 50's y principios de los 60's. El autor retrata de manera jocosa y con total naturalidad las situaciones vividas por él y su grupo de amigos en aquel momento, aventuras y experiencias que pueden sacar una sonrisa, experimentar pena ajena y conmover sorpresivamente. Lo que más destaco de las historias que narra el autor en cada uno de sus capítulos es la manera tan cruda como retrata a la Costa Rica marginal y delictiva, personas sin escrúpulos, sin apego a la moral o los buenos principios. Nos describe a estafadores, prostitutas, agresores, drogadictos, alcohólicos de diferentes estratos sociales y cómo a cada paso que da se le presenta la oportunidad de salir adelante, de dejar el vicio, llamadas de atención de la Divina Providencia, De Dios, o de una fuerza mayor que muchos aún no comprendemos, porque siempre hay una mano amiga para ayudar y se presenta en los momentos más inesperados. Lo mejor es el final, sin lugar a dudas los dos últimos capítulos: "Mensaje a los alcohólicos" y "Recuperación" son una forma de transmitir lo que el autor quiere darnos a los lectores, una experiencia de vida, un consejo, para no seguir los pasos que lo sumieron a él y otras personas queridas en el vicio y en la autodestrucción. Me quedo con una de sus frases: "Las cadenas que más amarran, son las cadenas de la gratitud. Las llevaba puestas con algo más pesado que un grillete: MI CONCIENCIA".
Oreamuno nos pinta una imagen de la Costa Rica de antaño, especialmente San José y Puntarenas. Una Costa Rica desde el punto de vista de un adicto.
El libro se me antoja un paradigma de la vida y la felicidad; en sus puntos mas bajos, siendo la piltrafa de la sociedad costarricense se percibe una sencillez envidiable donde no existe mas que el presente y el único objetivo, deseo y ambición es saciar la sed por el licor a cualquier costo y a su vez enterrado dentro de sí habita el deseo de una vida sin vicios, una vida normal.
No solo se trata sobre la adicción sino, sobre todo sobre la humanidad y la sociedad.
El escritor describe con naturalidad, sin ser exagerado, la realidad de la indigencia y el alcoholismo, con relatos, algunos divertidos, otros crueles, otros triste, otros increíbles. De manera fácil, una se envuelve en la vida de las personas de situación de calle y en medio relato pone la perspectiva de alguien que no está en esa situación. Un personaje que una le agarra cariño, que denota integridad, cuando pudo no demostrarlo y aprovecharse de alguna situación. Un libro fácil de leer y entretenido.
Acá un resumen con citas y opiniones personales de Un harapo en el camino.
Un manojo de negruras: el día día de un alcohólico en las calles de San José La cieguita que pudo vernos: habla de una niña ciega y como esta puede ver a los alcohólicos Una señora de abolengo: un relato sobre la víctima, la mujer y esposa de un alcohólico que es abusada físicamente, y sobre la pérdida de su dignidad. Además de su sumisión, debido a qué aboga por el bienestar del esposo, constituyendo así, un ciclo de violencia. El millonario y su pocilga: cuánto cuidado deben de tener los padres a la hora de criar a sus hijos, tienen que dar su formación moral, a base del ejemplo. Un regalo del embajador: Nos cuenta la historia de esas personas nobles que existen entre la gente del bien haciendo referencia a las personas que tienen dinero Los tugurios del Torres: habla a la miseria en la que viven las personas en los tugurios de Costa Rica. El narrador nos dice: a pesar de lo que éramos y de estar acostumbrados si se quiere a toda clase de penalidades, incluyendo la cárcel, no dábamos crédito a esos cuadros deprimentes Claveles sevillanos: relata, en ocasiones, el dinero que conseguían eran robado o mal ha habido, por lo que sus conciencias lo llevaban a avergonzarse y pedían perdón a la virgen como acto de misericordia, “pues el temor existe cuando la conciencia acusa” La valija comprometedora: es un relato que combina la historia del hijo pródigo, y como muchos delincuentes se involucran en la venta de drogas. Un secreto de la noche: “ al dinero, le temo porque esclaviza” . Reflexiona sobre los hijos de las personas alcohólicas, y como estos son los que pagan y sufren sobre la vida de sus padres. “ en todo caso, fuera quien fuera el culpable, las consecuencias las estaban pagando y sufriendo dos inocentes criaturas, ajenas a los graves problemas que les traían el ejemplo de sus padres el día de mañana.” Un San Nicolas sui géneris: relata una intrépida Navidad de Sinatra, el cual le dan un traje de Santa Claus, por lo que se disfraza y así consigue dinero para poder pagar el vicio. Llama a la atención en varios relatos, pero principal en este el compañerismo de los alcohólicos, como esto se extrañan, se cuidan y comparten el dinero para el vicio La Navidad nos regaló una muñeca: “Los árboles mudan sus hojas, al igual que el hombre cambia su manera de ser”, un relato bastante y sorprendente sobre tragedias que vivían las personas antes, en esta una joven grita, quejándose y posteriormente, Sinatra y su amigo rigo, se enteran de qué es una mujer embarazada, dando a luz en donde estaban durmiendo, y son estos los que deben atender el parto. Un regalo de año nuevo: Un reencuentro con un viejo amigo, que lo ampara en su vicio, durante un feliz Año Nuevo El toro y los bufones: relato cómico, que involucra la tradición costarricense de corrida de toros, de cómo hacían absolutamente todo con tal de conseguir dinero para poder saciar el vicio La negra Chavela: un relato triste, de Alfredo y Rigo, los güechos siameses, y su amiga Chavela. El suero que convence: la historia de un amigo de Sinatra, el cual está internado en el hospital, sin embargo, logra cambiar la infusión de suero fisiológico por licor dentro del propio hospital, “ la mente del alcohólico, es prédica para resolver problemas, sobre todo, si se trata de buscar como tomar y vivir en ese estado” La bailarina: un peculiar relato, bastante fuera de lo normal de protagonista, y una prostituta. Sin duda fue el que me dejó más boquiabierto. Boca de cucaracha: otro relato, bastante peculiar, donde unas prostitutas, comen cucarachas, sin embargo, se cree que esto es causado, posiblemente por un delirium tremens, los cuales son delirios que suceden cuando una persona está en periodo de abstinencia. La muerte blanca: “ en verdad, el que toma, desde todo punto de vista, pierde todas las garantías, incluyendo hasta la que le otorga el derecho constitucional. Constituye el bebedor un ser desagradable para la mayoría de la gente y algo peor para sus familiares.” Y Renato nos comenta sobre la llamada muerte blanca, que es básicamente el proceso de desintoxicación, el cual es bastante violento, tanto así que muchas personas han querido suicidarse en la desesperación Enfermero a la fuerza: en este relato se subrayan la gran amistad que tiene el protagonista, autor, Alfredo con Ñato Rigo, su mayor amigo, el que “ siempre ha tenido un temperamento bastante fuerte y grosero, pero tiene una cualidad poco común en los hombres: es un verdadero amigo.” Flores blancas, en fondo negro: relato que refleja hasta donde pueden llegar las personas para saciar el vicio del alcoholismo, más allá de una historia de un delito, refleja la pérdida de la dignidad humana, una historia bastante cruel e inhumana Recuperación: relata recuperación de Sinatra
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Primera obra que leo del autor. A pesar de que en su momento fue una obra muy popular entre la sociedad (hay reportes que indican que se vendieron cerca de 20.000 copias durante los años siguientes a su publicación, números que hoy en día son galácticos para cualquier autor costarricense), nunca antes había escuchado mencionar su nombre siquiera. Ahora, la Editorial Costa Rica la rescató y la ha puesto a disposición del público otra vez, poco más de 40 años después de la muerte del autor.
En sí, la premisa del libro está anunciada desde el inicio, pero considero que eso no juega en su contra: se trata de una serie de relatos breves cuyo origen se encuentra en las experiencias que el autor tuvo durante alrededor de 15 años en los que estuvo sumido en el alcoholismo. Si bien los relatos no están redactados de manera fina o elegante, es innegable la habilidad (o aptitud natural, al menos) que el autor tenía para expresarse de esa forma: algunos relatos provocan gracia, otros tristeza, congoja y hasta desconsuelo. Es tal vez ese el detalle que propició la popularidad del libro en su momento: el lenguaje honesto, directo al grano y sin tapujos.
Esto último, la aparente falta de fineza para expresarse, fue algo que señalaron algunos detractores de la obra en aquella época; eso, en todo caso, pasa a un segundo plano por el carácter indudablemente honesto con el que el autor se expresa. Eso atrapa y acerca más al lector con lo que se pretende narrar; en mi caso particular, eso se dio con más razón porque conozco varios de los lugares de los que se hace mención en la obra, un San José claramente distinto al actual, pero que sin embargo aún tiene ciertos resabios de aquella época (estoy convencido de que una de las cantinas a las que se hace mención recurrentemente aún existe y queda muy cerca de mi casa).
Las cosas que se llegan a relatar en el libro tienden a retar la credulidad de uno. Las cosas por las que pasó el autor junto a sus compinches, las ingeniosas movidas a las que recurrían para procurarse el alcohol, las situaciones tan dantescas en las que se veían sumidos. Eso refuerza la creencia de que el ser humano es capaz de lo que sea, ya sea para bien o para mal.
Es de admirar el penúltimo capítulo del libro, donde el autor cuenta con lujo de detalles el proceso al que él se sometió voluntariamente para abandonar esa vida movido por una cosa que a veces es difícil construir (y sobre todo mantener): voluntad.
Quedo con gran admiración hacia Sinatra. En pocas páginas, comparte varias de sus experiencias como habitante de calle sumido en el alcoholismo y su camino, a pura fuerza de voluntad, hacia la sobriedad. Es difícil imaginar lo que significa vivir como un harapo en el camino -este testimonio es una buena forma de hacerlo.
“La furia indomable de las tempestades de mi alma, mis sentidos en confusión permanente, hacían que yo no pudiera recapacitar para poner fin a esa ansiedad por el licor, o por lo menos tratar en parte de irlo dominando poco a poco.”
“Cada nuevo día era una nueva hilacha de las pocas que me quedaban, para acabar de tejer la boina gris, que cubriría mi cabeza por el resto de mi existencia.”
Pionero de los libros de autoayuda, es un testimonio crudísimo de la vida de un alcohólico josefino. Es risible su tratamiento maniqueísta de los acontecimientos, tratando siempre de motivar a no hacerlo. Lo valioso es la autenticidad de sus relatos, los personajes vivaces y convincentes, las historias apasionantes, y las descripciones de un tiempo-espacio costarricense que nadie ha podido describir como él. Transporta al San José decadente con una cámara subjetiva al hombro. Se trata de un pseudo realismo sucio, local, desde una especie de malditismo, inocente.
Aunque repetitivo en la forma de plantear cada capítulo el libro en sí es como una bitácora de la vida de un alcohólico en la ciudad y el cómo debe manejarse para seguir alimentando el vicio. Deja algunas otras cosas por fuera que me gustaría saber pero cuya ausencia tampoco afecta demasiado la historia en general. Se nota que es un autor en sus primeros intentos de narrar, pero al mismo tiempo eso se agradece, pues se lee casi como si la persona te estuviera hablando directamente.
Una mirada intensa y real al alcoholismo que permite comprender el tema. Me sorprendió la vigencia del texto, a pesar de leerlo 50 años después de su primera publicación. Las historias que contiene son fuertes, me erizaron la piel.
Este es el libro por el que probablemente sienta más cariño. Un relato entretenido que hace enamorarse de Sinatra su protagonista y ver a esas personas en situación de calle con una mirada de amor.
¿Hasta qué punto una compilación de relatos se convierte en una autobiografía y esta puede ser considerada una novela corta?, sin dudas este texto de Oreamuno plantea esta interrogante.