Fulco di Verdura nos cuenta en este libro sus primeros años de vida en Palermo, vive en plena libertad rodeado de jardines, mascotas, una familia que es muy permisiva con las travesuras de un niño que solo conoce una parte del mundo, su mundo aristocrático, vida fácil y plena, con viajes a Europa, visitas de familiares y amigos que pasan temporadas en Palermo y con los que tiene una gran relación. Aunque el matrimonio de sus padres es una farsa, para sus hijos, tanto Fulco como su hermana María Felice, es algo normal, la relación con su padre es esporádica pero no deja huella en su hijo, es solo un niño que disfruta de todo lo que tiene a su alcance y lo narra con mucha nostalgia y sobre todo mucho humor. Un canto a la feliz infancia, sin problemas, sin ataduras ni obligaciones.
Una narración muy amena y divertida, un recuerdo innolvidable para el autor que le acompañará toda su vida, esos felices días de verano.