Una gran novela que continúa ampliando el impactante universo que Miguez Conde había iniciado con algunos de los "feroces" cuentos de «La raíz de la furia».
Un poco más "subida de tono" en el relato de los episodios sexuales (producidos con una gran calidad de escritura), uno la lee sintiendo que está leyendo el inicio de algo nuevo, de algo que está empezando y bien fuerte.
Los personajes son de nuevo parias, gente que sucumbe a las drogas, al sexo indistinto, al alcohol, gente que es de carne y hueso, muy de carne y hueso, y que trabaja en bares, en whiskerías. Pero también andan a la vuelta los trabajos diurnos, la administración, los clubes de golf, los estudios contables: de esta forma, los personajes de esta novela se sienten, más que como personajes, como personas reales. Y el autor no sucumbe ante el recurso cómodo de transformar a sus protagonistas en sabelotodos, en magos de la vida: sus personajes se equivocan, pifian, sufren depresión y sucumben, insultan y se enojan, y erran. Hay un gran despliegue de talento en la construcción psicológica e histórica de cada uno de estos personajes-personas, que tal vez se desprenda de la vivencia del propio autor.
Resulta fantástico, para quien haya leído el anterior libro recomendado, que algunos nombres se repitan de otros cuentos tan fuertes y emotivos, como la entrañablísima Piedad. Una lectura recomendada. Por española, por rioplatense, por uruguaya, por contemporánea, por marginal y por profunda.