La ciudad, la noche y la búsqueda de un amor ideal nunca alcanzado construyen esta deslumbrante novela a caballo entre la poesía y la ensoñación. El protagonista, un hombre joven que no encuentra su sitio, vaga entre la oscuridad y la vigilia de una ciudad que duerme y lleva sus pasos desde Madrid a París, como un romántico flanêur del siglo XXI en un recorrido que derrocha tanto ingenio como luminosidad.
El paseante irá descubriendo cómo se derrumba su mundo construido en torno a privilegios heredados. Unos antepasados ilustres que se desdibujan, un secreto que desvela una historia de amor prohibido, una niña inocente que no lo es tanto le enfrenta contra su impostura. Y al fondo la vida que late como en un escenario en donde nada es lo que parece. O sí.
¿Sabéis lo que es un "flâneur"? La palabra proviene del francés y significa 'paseante' y se usó bastante como figura literaria en el s. XIX sobretodo en Francia. Era un personaje que se dedicaba principalmente a callejear por la ciudad sin un rumbo fijo, observando y absorbiendo cada detalle de la vida de la ciudad. Yo no tenía ni idea de todo esto hasta que me topé con este libro, donde el autor nos presenta a una especie de flâneur moderno que se sumerge en las calles de Madrid.
Paseando junto a él recorremos los lugares más emblemáticos de la capital, y otros rincones no tan conocidos, a la vez que nos adentramos en sus pensamientos y reflexiones, muchos de ellos dirigidos a Jane, un amor pasado que aún no ha superado. Con una narración fresca y ágil, con toques de ironía y humor, sus pasos nos llevan hasta París, donde un secreto familiar escondido durante décadas sale a la luz, y de vuelta a Madrid en una búsqueda continua del sentido de su vida, su lugar en el mundo, aún reconociendo que es un privilegiado. No sé cuánto de realidad y cuánto de ficción hay en "Buenas noches" pero me ha parecido una novela con un enfoque original, una voz muy interesante y un bonito paseo por estas ciudades desde otro punto de vista. ¿Quién se anima a dar una vuelta con él?
Dice Santiago Isla que la escritura es una profesión punk que ejercen los locos o los señoritos. Supongo que él tendrá algo de ambos, y esa mezcla resulta en una escritura tan apabullante que me es imposible no declararme, a lo punk también, muy muy fan. Lirismo, prosa y vida se dan la mano y el resultado son unas páginas que atrapan y hacen pensar en lo bonito que sería poder escribir así, poder vivir así: con las tramas por bandera. Una novela que nos hace flâneurs de sus letras, porque recorrer sus frases es un placer íntimo y repleto de ensoñación. Así que, buenas noches a quien decida caminar entre estas páginas, porque aquí se pueden encontrar las noches blancas.
"Buenas noches, Madrid. Hace un frío de pelotas. Parezco un ocho tumbado, ese tatuaje sin salida de las chicas con anhelos; realmente camino como en homenaje al infinito, dando vueltas en círculo y pasando siempre por el mismo punto"
Generosidad. Esa es la principal cualidad que destacaría del primer libro de Santiago Isla. Admiro la valentía que supone el nadar entre la ficción y la no ficción, el desnudarse sin pudor y sin miedo al qué dirán. Aunque esas confesiones estén regadas por un realismo mágico a la madrileña, es complicado no sentirse cómplice. Es evidente asumir que he vivido mucho de lo que se cuenta en estas páginas, tal vez por pertenecer a una generación similar. Quiénes más apreciarán el libro son aquellos que controlan la diferencia entre ir andando de un punto «x» a un punto «y» y el auto cuidado que supone el pasear por Madrid. No hay agobio o pensamiento en llamas que no se apague con el simple devenir de nuestros pasos. En estas páginas es fácil sentirse abrazado, constatar que los bichos raros son más numerosos que las abejas reinas. Desde un enfoque más personal, considero que lo he leído en un momento en el que me ha hecho reír y llorar dependiendo del barrio de la ciudad en el que se situaba cada capítulo. Y ese meneo de emociones es el que ha conseguido que este no sea un libro más. Me ha recordado lo que más y menos me gusta de mí misma. Una de las cosas que más me ha gustado es el arte que tiene el autor para ironizar sobre todo y sobre todos. No se libra ni Dios. Muy pocos pueden hacerlo y salir airosos, no parecer niños que se vengan de antiguas secuelas que les ha dejado el bullying. Más bien parece una persona con una gracia singular, obsequio que ha sabido absorber observando mucho y bien. No es la primera vez que reconozco esta cualidad en alguien y por eso creo que consigo captarla en él desde las primeras páginas. En resumen, no sé si es un libro con el que todo el mundo tendrá la suerte de conectar. Pero, ayyyyy, ¡cuánto bien hará al que pueda hacerlo!
"Por suerte, en Madrid en general lo costumbrista mola porque no hay arraigo asociado a la costumbre. Los locales más pintones tienen nombre de señora de pueblo: para el urbanita desaforado no hay nada más guay que una señora de pueblo. Al final, como le pasaba a Lorca, la tradición se convierte en vanguardia".
Un bonito paseo por las calles de Madrid con una breve incursión en la capital francesa.
Un paseo bonito pero los sitios me gustaron más que el contenido, la trama transversal a salpicaduras, alguna vez refrescantes pero sin más. A mí me gusta más el texto sencillo pero que llega, menos prepotente en las frases y vivencias, pero leeré el siguiente si lo hay . La portada lo mejor.
Me ha gustado mucho la escritura fresca de Santiago Isla y su idea de flâneur moderno así como las referencias de estilo de vida que da. Una lectura amena, un boceto de la juventud y sus inquietudes actuales. Recomendable.
Pff que decir… son historias sueltas, con muchas referencias a Madrid… no he visto la conexión entre ellas… quizás eso es lo que me ha llevado a abandonar el libro. Si de cara al final tiene algún sentido que alguien me avise y me lo acabo, pero de momento no tiene pinta.
<< me debato entre la literatura de la destrucción y la poesía de lo perfecto. a pesar de todo, no tengo miedo de resultar poco original en paris, tan descrita, tan sobada por el arte. soy un madrileño en París, veo el sol con ojos de sorpresa con la cortina del presente en la cara. eso no lo pudieron hacer ni Balzac ni Víctor Hugo. >> . que podría haberme cruzado con #santiagoisla caminando por las calles de Madrid es algo más que probable. cada uno en sus cosas pero con la convincion del que camina para llegar al destino más liberado, más ágil, más audaz. no sólo quien canta sus males espanta sino el que camina también. Santiago lo hace para olvidar a Jane, yo en busca de algo que me vuelva a sorprender. El caso es volver a dejar espacio para lo venidero. Flaneur de smoquin Santiago recorre Madrid cuando la luz de las farolas proyecta sombras alargadas, cuando la noche es adolescente y nadie recuerda los problemas del día, << creo que Madrid no se ha reivindicado lo suficiente como ciudad literaria y, desde mi modesta posición, lo voy a intentar remediar. >> . De Madrid al cielo pero también a París. Porque si toda historia tiene un principio, ésta no iba a ser menos y la escribe el abuelo de Santiago firmando con pasión cartas de amor, mientras hace las maletas y se aleja de lo que no puede ser. Q coincidencia que Jane sea parisina. porque este libro es para Jane aunque ya esté olvidada o eso parece << voy cargando todo en la tinta de mis ojos, escribo un libro subterráneo que va dejando huella en el camino>>. Una pizca de venganza, cosa que a cualquier libro le viene bien, la pone la abuela Cuca que se pasea como la reina triunfante del tablero a sabiendas que nunca fue más que un peón con brillante disfraz << hay una literatura muy intensa sobre las orillas del sena, la buena y la mala, como una símbologia social o de lucha de clases. >> mientras Jane, ajena a todo, no sabe nada de fiestas en castillos ni de paseos por el museo del prado. mañana será otro día, mientras tanto disfrutemos de la noche y sus secretos. << mon secret, mon petit secret.>> .
Intrascendente, pretencioso y con un protagonista que solo invita al desprecio. Es un libro que no aporta nada. Ha caído en mis manos porque lo recomendaba el ex-presidente de Inditex, alguien al que respeto como directivo. Solo al acabar el libro he aprendido que es el padre del autor.
Soy de Madrid y este libro me pareció un excelente ejemplo de un ensayo que puede llegar a todo el mundo. Santiago reflexiona sobre cosas que podrían pasarle a cualquiera de nosotros mientras pasea por las calles de Madrid. Es un texto que engancha, me lo lei de dos sentadas
3.8. sentimientos encontrados porque el protagonista es bastante indeseable y creo que esperaba algo más de la trama pero me ha gustado mucho cómo está escrito.
Una carta de amor a Madrid a la par que una novela entretenida. Se lee del tirón, me ha encantado. Si eres de Madrid te sentirás identificado con un montón de referencias. Muy recomendable.