Беседа преподобного Серафима с Николаем Александровичем Мотовиловым (1809–1879) о цели христианской жизни произошла в ноябре 1831 года в лесу, неподалеку от Саровской обители, и была записана Мотовиловым. Рукопись была обнаружена через 70 лет в бумагах жены Николая Александровича, Елены Ивановны Мотовиловой. Мы публикуем текст беседы издания 1903 года с некоторыми сокращениями. Кажущаяся простота беседы обманчива: поучения произносит один из величайших святых Русской Церкви, а слушателем является будущий подвижник веры, исцеленный по молитве Серафима от неизлечимой болезни. Именно Н.А. Мотовилову преподобный Серафим завещал перед смертью материальные заботы о своих дивеевских сиротах, об основании им Серафимо-Дивеевской обители.
Durante años esperé leer este texto. Lo encontré desafortunadamente en inglés, idioma en el cual leí este clásico de la espiritualidad rusa. Tal vez sesgado por textos sobre la autenticidad de la conversación entre el santón ruso y su discípulo Motovilov, creí que el opúsculo no me traería ninguna sorpresa. Me equivoqué.
Debido a mi técnica de pinzas, leí hasta la mitad desde el inicio y después hizo algo similar de atrás hacia adelante. La parte final resultó una muestra de los frutos de la inhabitación del Espíritu Santo en el corazón del fiel, en este caso Motovilov.
Tal vez el meollo, debido a que no lo entendí a cabalidad fue cómo adquirir el Espíritu Santo. Parece que puede propiciarse su venida e inhabitación por medio de la oración y las buenas obras pero por otro lado al principio del libro Seraphim de Sarov enfatizó que la vida del cristiano no se reduce a eso. En realidad la gente pagana puede hacer buenas obras (good deeds en inglés) pero lo que hace que algo sea hecho por un cristiano fiel es la intención o mejor dicho el espíritu que compele a uno a emprender una acción. Así, queda claro que si bien un ateo o un pagano hacen cosas moralmente correctas las hacen con intenciones no benevolentes: la presión de la opinión pública o cierto apego a los hábitos locales. El cristiano actúa inspirado por el E.S. Es por medio de él, que uno grita ¡Abba!
Es una guía para el cristiano hodierno, que se pierde en medio del laberinto de devociones insustanciales. El pecado del cristiano es dejar a un lado al Espíritu Santo, que te llevará a obrar bien.