Construido a partir de un mosaico de historias donde lo siniestro constituye el delicado nervio que las enlaza, la nouvelle Vacas de Belén Sigot elabora un fresco sobre el sentido de lo ominoso en una comunidad rural. Con pulso narrativo tan firme como preciso –hay fraseos de muy buena música–, Sigot compone un texto donde el contrapunto entre la aparición de vacas mutiladas y la llegada al pueblo de una familia comunista es la columna que vertebra una serie de historias en una contundente unidad narrativa que, en forma unánime, hemos decido distinguir como ganadora. Vera Giaconi, Alan Pauls, Luis Sagasti. Jurado del Concurso Regional de Nouvelle EMR 2018.
Vacas es una lectura corta, ágil, hermosa. Describe la esencia del campo, sus leyendas, sus historias. La vida de un pueblo en una provincia Argentina. Refleja esa “literatura entrerriana”, propia de Belen. Excelente.
Debí decir que me costó un poco entrar en sintonía con la historia, la primera parte, o más bien los dos tercios iniciales me abrumaron con tantos personajes, que se entrecruzan y tiene algún tipo de relación, pero mientras va transcurriendo, de repente me sentí como si estuviera sentada en un bodegon o en una pulpería escuchando algún lugareño contando una anécdota... Llendose por las ramas y nunca llegando al punto final...
Aunque no parece, de a poco comienza a cautivar, porque te va mostrando otro tipo de cultura, al que no estoy acostumbrada, pero que si conocemos. En ese contexto, el nudo o incluso el misterio, pasa a un segundo plano, pero lo hace de forma natural, y en mi caso no me molestó.
Lleno de lunfardo y con una prosa muy interesante, se describen sucesos inexplicables, seres legendarios, crímenes, ideologías políticas, realidades en cuanto a inequidad, entre otras temas actuales, algunos limitados al ámbito rural pero otras que se extienden a todas las comunidades.
Se lee muy rápido y no tan solo porque sea un libro corto sino porque el ritmo va en ascenso.
Bizarro por momentos pero interesante. Me dejo con un gusto de que faltaba algo... un cierre, aunque probablemente no sea el objetivo, en mi caso me quedé con demasiados interrogantes.
Voz narrativa con reglas propias. Saturación de apellidos, de lugares, de imaginación entrerriana de campo. La historia arrasa. El terror en un pueblo rural concentrado en las vacas. Una especie de chupacabras o alma mula o monstruo mitológico que se vuelve político. Personajes oscuros. Ovnis. Comunistas que son vistos como perversos en sí mismos, bien del campo argentino que es tan derechista como el gaucho Cruz. La abominación y lo inexplicable. El mal no viene de la naturaleza. Esa intuición es el horror de Vacas. Se termina de leer con las manos heladas.
Un viaje por cualquier pueblito del interior, como cualquier otro pueblito, pero de todas formas único. Historias que se entrecruzan, tan bien descriptas, que en un momento te sentís dentro (al menos esos me pasó a mi, que soy del interior, y me suenan familiares las formas y los relatos. Exquisito libro.
Muy interesante novela. Tiene un ritmo particular que no te permite dejar de leerla. Esta novela sobre la vida en un pueblo cercano a Concepción del Uruguay presenta una historia que mezcla constumbrismo, ciencia ficción e intriga. Altamente recomendable.
Muchas historias sobre la gente de un pueblo de Entre Ríos. Se entrecruzan, se encadenan, se mezclan. Muchos misterios entre los que sobresalen las vacas mutiladas y las luces en el cielo.
Además las ediciones de esta editorial son hermosas. Dan ganas de tener todas estas novelitas.
Interesante experimento narrativo. A nivel técnico, utiliza una suerte de artilugio poco común: la anecdota. A través de esta forma narrativa, nos va interiorizando en las distintas costumbres, personas, y secretos de un pueblo que ve afectado su labor ganadero al aparecer vacas mutiladas sin explicación alguna. Entre toda esta anecdota dicha por uno, contada por otro, oída al pasar, tal vez, nos vamos enterando de la situación y creencias locales al respecto del extraño suceso, y por sobre todo, de la ideología. A las pocas páginas se conocen más de tres docenas de nombres de distinas personas que por x o por y tuvieron alguna forma de contacto con lo ocurrido. Aunque es un experimento interesante, no dejé de sentir que la historia jamás comenzaba, casi como si todo fuera una larga introducción. Mas, cuando noté que el libro estaba llegando a su fin, comprendí que esto, más que un libro, podría ser un extenso boceto de un libro a medio camino. Duo que la autora haya tenido esa intención, pero se me hace increíble que este libro, que parece una recolección de anecdotas en un bar por la noche, sea el ganador de un premio literario. Como ya expresé, no deja de ser un interesante experimento que, si estuviera aún más desarrollado, en manos distintas podría haber sido un gran libro. Lamentable es que, al terminar de leerlo, el sabor a poco en mi boca me hizo entender que, detras de tanta anecdota, de tanta crítica encubierta, de tanta interiorización en la cotideaneidad de un pueblo, no se logra descubrir mucho y la resolución del misterio queda empantanada entre trivialidades tales que no logra resaltar o lograr un climax para dar un cierre a tanta anecdota a rienda suelta.
Aún así, gracias Belén Sigot, me gustó su experimento.