Este libro, que cuenta con alrededor de 35 cuentos, es súper irregular, y a la vez, una copia infinita de si mismo. La autora explota la crueldad, la tristeza, la melancolía y lo morboso, sabe cómo hacerlo, pero aún así, pareciera que la sensación, la imagen, es todo lo que fundamenta el cuento. Me explicó: la gran mayoría de los cuentos no tienen hilo argumentstivo alguno, los personajes son siempre iguales desde la primera hasta como la cuarta página(piensen en que son cuentos brevisimos), no hay nudo, porque el conflicto es una imagen sensorial, una frase "bonita y dolorosa". Diría, que no hay personajes ni historias, sino fotografías, gif's del horror.
Fernanda sobrexplota lo morboso y la sorpresa y no siempre sale aireosa, porque generalmente es todo lo que tiene para ofrecer: un tratamiento estético, una idea que apenas se avecina, y con ella hace un soporte para un cuento que, al ser igual a su anterior, y este igual a su otro anterior, y así, se vuelve cansino.
¿Es que con tan poco se puede elaborar un cuento? No me parece, o al menos, no es la literatura que quiero encontrar.
El lector también encontrará:
-uso de oraciones súper cortas a lo largo de todos los relatos
-sexualidad unida al delirio.
-personajes torpes, ridículos
-escenas absurdas.
-homicidios y suicidios porque si