Este libro demuestra que con el talento necesario se pueden descubrir mundos nuevos incluso en situaciones aparentemente cotidianas, que la lectura es un viaje y un deporte que puede ser de aventura, como un ajedrez que lejos de dormirnos sobre el tablero, esté formado de piezas de cristal que nos cortan los dedos en cada movimiento. Y, sobre todo, para quienes creen que la literatura es un pozo agotado, que lo mejor es lo ya pasado, este libro de cuentos es un aviso que dice que no todo está inventado, que el inconformismo y la mirada nueva de Eliana Machado nos puede derrotar los conformismos y llevar a mundos nuevos que siempre existieron a nuestro lado, pero hundidos y absorbidos por nuestro día a día, no nos habíamos percatado de ello...