Un trabajador anónimo filtra una serie de documentos que prueban el trato fiscal favorable que la asesoría para la que trabaja en Luxemburgo procura a sus clientes. En ese momento, los tres socios de la compañía cuestionada ponen en marcha una investigación que permita dar con el culpable.
Asediados por la presión exterior y por el escándalo desencadenado a causa de las actividades de su empresa, los trabajadores de la asesoría, entre los que se encuentra un grupo de españoles emigrados, intentarán que las noticias no afecten a su rutina mientras internamente se debaten entre el relato que dan los medios de comunicación y las explicaciones ofrecidas por sus jefes.
Con una trama a veces detectivesca y un estilo que toma el testigo de las grandes firmas literarias que se han dedicado a diseccionar el capitalismo contemporáneo, Adrián Grant nos entrega Nada ilegal, nada inmoral, un relato poliédrico y holístico de una compañía dedicada a actividades profundamente impopulares, un testimonio alternativo de la experiencia migratoria y, por encima de todo, un excepcional ejercicio de sociología corporativa.
Si hablamos de influencias en la obra literaria, nunca he mencionado, lo admito, una que para mí tiene un enorme peso: el trabajo; el ecosistema de la institución corporativa y sus mecanismos de supervivencia, individual y colectiva. Por eso me impresionó tantísimo este texto encontrado entre las columnas de manuscritos que llegan a Random House, firmado por un entonces desconocido @_adriangrant , sin ninguna relación con el mundo literario. El manuscrito de Grant era una observación clarividente de las jerarquías corporativas y las sombras morales de la fontanería laboral, narradas desde distintos ángulos dentro de una compañía dedicada a la asesoría fiscal en Luxemburgo, en pleno escándalo por la filtración de unos documentos. Estos días, con la Evau, pensaba que hace quince años me matriculé en Periodismo porque yo quería escribir y entonces deduje que esa disciplina sería la más práctica de entre todas las del ramo (el chiste se cuenta solo), y que desde entonces he ido encadenando oficios no siempre alineados con mi propósito original, pero que de un modo u otro siempre me han precipitado a situaciones antropológicamente iluminadoras, a veces emparentadas con la mirada de Grant. El trabajo alivia cuando calma necesidades básicas y angustia si nos enfrenta a nuestra conciencia, y ambas son experiencias cuya narración me absorbió en Nada ilegal, nada inmoral (otro autor del sello que también ha abordado estos temas de manera brillante es, por cierto, @jicarnero1 ). Incluso la clase más baja de la empresa narrada por Grant es, hasta cierto punto, privilegiada: jóvenes migrantes europeos que van a parar a una multinacional, con unas condiciones más o menos cómodas en lo material; no tanto así, en cambio, en otros aspectos de la vida. Hablamos de gente que cae de pie, pero, en todo caso, de gente que cae. La elasticidad de nuestra moral, digamos, a menudo es directamente proporcional al tamaño de nuestra fragilidad. Sé que hay muchas formas de leer este libro, dotado, además, de un impecable gran estilo, pero para mí es una de las grandes novelas contemporáneas en España sobre el trabajo. Ojalá os guste. (vía https://www.instagram.com/p/CCXyeDGDdPn/)
Llegué a esta novela justo ahora que está sobre el tapete la discusión sobre los impuestos en España y los paraísos fiscales como Andorra.
El autor usa su experiencia como asesor fiscal para introducirnos en el mundo de las empresas jurídicas encargadas de crear las estructuras legales para que las trasnacionales logren evadir impuestos o reducirlos considerablemente. La novela transcurre en Luxemburgo, lugar de cruce y encuentro de toda Europa, tanto la próspera como la que sobrevive día a día.
En una de estas empresas de asesoría, alguien ha filtrado a la prensa documentos comprometedores. Este es el disparador de la anécdota que se desarrolla como un debate moral encarnado por turnos entre los diversos personajes.
Una novela de una propuesta sobria y bien ejecutada, pero que no pretende agotar su tema central.
Es interesante leer una novela de este estilo ahora que el tema "impuestos y paraísos fiscales" está encima de la mesa. Una historia en la que se debate sobre algo tan subjetivo (o a lo mejor no lo es tanto) como lo moral y lo inmoral. La ingeniería fiscal y las estructuras tributarias que los asesores fiscales idean para que sus clientes multimillonarios paguen menos impuestos puede ser legal, pero ¿es moral?
«Uno sólo es moral cuando puede permitírselo. Uno solo señala la inmoralidad cuando es libre de no cometerla», dice uno de los personajes.
El punto de partida de la novela es muy atractivo, alguien ha filtrado a la prensa unos documentos que demuestran que los clientes de una asesoría luxemburguesa reciben un trato fiscal favorable por parte del gobierno. A partir de ahí, la historia se desarrolla con el papel que los personajes, trabajadores de la asesoría, juegan dentro de esa trama.
Es un libro fácil de devorar sin darte cuenta, ameno y entretenido. Pero, a medida que avanzas, sabes que las expectativas creadas al inicio no se van a cumplir, y el final deja bastante que desear, la ejecución de esta gran idea es bastante pobre.
Un libro que se lee rápido y fácil. A mí lo que más me ha gustado ha sido la narrativa descriptiva. Leyendo la contraportada parece que va a ser una novela casi detectivesca, pero si ese es el intento, el autor ha errado. Sin embargo, el costumbrismo que baña todas las descripciones me ha gustado. Por una parte, dos jóvenes, uno emigrante español, otro hijo de emigrante italiano, que viven una realidad distinta a la que hubieran imaginado. Por otra, tres ambiciosos (¿e inmorales?) juristas y contables que ven la vida y el mundo con unos ojos que solo unos pocos privilegiados pueden tener. Siendo la primera obra del autor, para echar el rato y deleitarte con descripciones está bien.
El robo de unos documentos es el hilo conductor de un libro donde lo esencial son los personajes, el mundo profesional y físico en el que se mueven. Un lenguaje cuidado, algunas reflexiones interesantes y unas descripciones detalladas pero amenas. Se lee con facilidad y agrado