Perfecta definición y elaboración de la llajua boliviana:
“Bajo la piedra cincelada en media luna se apiñaban el locoto cárdeno y el tomate silvestre, la quilquiña, el suico, los cristales de la sal y el picadito final de la cebolla. Dignos los locotos ofrecían al suplicio la cabeza que estallaba derramando sangre picante y los tomates, linfa que endulzaba el picor, las hierbas agregaban su amarguito, la sal su sal y la cebolla gotas de ácido que realzaban el sabor de la suculenta llajua.”
No podía faltar algo de humor en esta historia:
“Entonces hágame un favor. Présteme su dentadura postiza – pidió la enfermita, pensando en San Rafael con un gesto de coquetería.
La Hacendosa se quitó las placas y se las alcanzo en silencio. Poco después, mientras la Beatita sacaba de su ropero un mantel blanco de misa, La Enfermita se probó las placas y comento:
- Ay, como será esta mi comadre, ayer comió humintas y no nos invitó.
- Eso le haría daño dijo la Beatita.”