Coincidiendo con el comienzo del Mundial de Rugby llegaba a mis manos Con fina desobediencia, un libro pleno de anécdotas, curiosidades y episodios históricos, la mayor parte de ellos desconocidos para un neófito como yo en este mundo del oval.
Lo cierto es que el libro me ha gustado mucho, está muy bien escrito y se lee con enorme gusto. Estoy seguro de que disfrutarán de su lectura los buenos aficionados al rugby y aprenderán/aprenderemos los recién llegados.
El libro hace un repaso a la historia del rugby, desde sus orígenes hasta nuestros días, habla de los ilustres de este deporte, de su paso del amateurismo al profesionalismo, de cómo fue llegando a España pero siempre con detalles jugosos y con guiños que en ocasiones solo entenderán los más duchos en la materia.
Libro imprescindible pues para los amantes de este deporte o para quienes se quieran iniciar en él, pasarán un buen rato, seguro que consigue arrancar más de una sonrisa y en el próximo partido se podrá soltar con toda propiedad alguna de esas frases para la posteridad, y es que en el libro de Fermín de la Calle uno se encuentra con sentencias auténticamente gloriosas, como esa que dice que «El bote de una pelota de rugby es como la vida misma: a veces te juega malas pasadas y otras te sonríe. Esto te obliga a estar preparado para lo mejor y para lo peor».