Los tiempos han cambiado y cuando la justicia no llega, algunos prefieren salir a buscarla con sus propios métodos. Una serie de asesinatos macabros ocurridos durante 2013 son el eje de la acción de esta novela. Los criminales no dejan cabos sueltos y pronto la oficina de investigaciones comandada por Elizalde deberá enfrentarse con un enemigo más difícil de lo acostumbrado. Mientras tanto, ¿dónde está Agustín Flores? Escondido de quienes pretenden esconderlo, esta cuarta entrega lo encuentra alejado de todo. O al menos eso es lo que él cree.
Un policial que tiene un buen planteamiento pero que se va diluyendo y perdiendo intensidad, y algún giro que aparece sobre el final no alcanza para revitalizar. La edición no es muy buena, y en algún momento hay algún error en las referencias a los personajes (se nombra a uno cuando corresponde otro), y aparecen varias faltas de ortografía (bolla, rallado en el sentido de trastornado).
Dos historias -una policial que investiga crímenes notorios por su espectacularidad y otra de un hombre en la frontera que se encuentra vigilado- contadas en forma paralela que de repente se entrecruzan y todo adquiere un nuevo sentido. Muy entretenida, hubiera esperado mayor profundidad en la resolución de los casos.
Dos historias -una policial que investiga crímenes notorios por su espectacularidad y otra de un hombre en la frontera que se encuentra bajo vigilancia- contadas en forma paralela que de repente se entrecruzan y todo adquiere un nuevo sentido. Muy entretenida, hubiera preferido mayor profundidad en la resolución de los casos.