En este volumen que cierra los ocho libros de la saga de Erik Vogler quizá he echado en falta algo de independencia respecto a los volúmenes anteriores. En este segundo arco de la saga la trama tiene mayor linealidad, pero descuida en consecuencia el carácter episódico (y bastante disfrutable) que tenían las primeras aventuras de la serie. En parte por ello no resulta un final del todo redondo, porque es bastante dependiente de los libros anteriores, y es algo precipitado en su resolución. Como siempre, muy entretenido y divertido en los diálogos, dinámicas de los personajes y caracterización de los mismos.