Autonomía y libertad son bienes y derechos entonces, ¿por qué nos resistimos a ejercerlas ante Su Majestad la Muerte?
A diferencia de la vida, la ciencia carece de límites. Los inconmensurables avances de la tecnología médica han prolongado, no siempre para bien, la vida. Cuando privan la desesperanza, el dolor, el sufrimiento y el desasosiego, y se prolonga la muerte por el uso inadecuado de la biomedicina, el ser humano tiene derecho a elegir cuándo y cómo morir. Adueñarse del final es un privilegio. Hacerlo dignifica a la persona, ilumina su historia y enaltece a quienes acompañan al enfermo y caminan a su lado el tramo final.Pensar en el final significa cavilar en la propia existencia, en la de los seres queridos y en el entorno inmediato.
En La morada infinita. Entender la vida, pensar la muerte, Arnoldo Kraus expone ideas sobre cómo se confronta y entiende, en la actualidad, el proceso de morir. Ofrece argumentos no maniqueos sobre eutanasia y suicidio asistido. Dignidad, independencia y el valor de la lealtad y la escucha recorren las páginas del libro.
Resaltaré lo que me pareció interesante aunque todo el libro es interesante:
El suicidio es el acto de cobardía que solamente cometen los valientes.
Vivir sin vivir y morir sin morir no tiene sentido.
En la actualidad todo lo que divierte es bienvenido, y todo lo que cuestiona o incomoda es mal visto.
Si el ser humano es responsable de su vida, también debe serlo de su muerte. Pelear por la salud tiene sentido mientras sea factible mejorar o sanar; en cambio, pelear contra la muerte a cualquier precio es absurdo.
Seis principios de La ética médica: autonomía, confidencialidad, justicia, no maleficencia (no dañar), verdad y beneficencia.
Seguir los dictados de la conciencia sin lesionar a otros es derecho y atributo humano.
Cada persona es dueña de sí misma y puede actuar de acuerdo a sus principios siempre y cuando no cause daño a terceros.
Al hablar de suicidio médicamente asistido, quien decide terminar con su vida por enfermedades incurables tiene derecho de ejercer su autonomía y actuar como lo dicte su conciencia.
La muerte no es necesariamente un fracaso, muchas veces es una solución.
He hecho todo lo importante que alguna vez quise hacer en la vida [...], tengo, por lo tanto, razones de sobra para morir contento.
La medicina no es una ciencia exacta y no hay dos enfermos idénticos.
La enfermedad transforma todo. Transforma a la persona y a su mundo.
Interrumpir el duelo es erróneo. Interrumpirlo por medio de fármacos o visitas al médico es negocio y falta de sabiduría.
El duelo es una vivencia necesaria. El duelo duele y sana. El duelo no vivido a la larga cobra.
El duelo no es una enfermedad, es la respuesta normal a una pérdida. La vida está llena de pérdidas, la muerte es sólo una de ellas; y no todas las pérdidas son nocivas. Entiendo que la muerte de un niño o un joven es incomprensible, pero entiendo también que cuando la enfermedad destruye, la muerte es bienvenida.
Comparar no siempre es adecuado, pero con frecuencia sirve.
Asombrarse es empezar a entender.
Es mejor morir antes que morir después.
El médico no puede decidir en lugar del enfermo.
La ética se aprende colocándose en el lugar del otro.
Acumular cadáveres atenta contra la ética.
Quien decide morir requiere compañía y respeto.
Comprometerse con el otro es comprometerse con uno.
La patología se comprende mejor cuando otro observa, toca y dialoga con el afectado.
La vida es corta, pero puede ser larga mientras dura
La muerte no discrimina. Todos somos iguales.
La enfermedad es una oportunidad para reflexionar.
La palabra tautología: “Repetición de un mismo pensamiento expresado de distintas maneras”.
Aprende a vivir y sabrás morir bien.
La muerte, por decisión propia, es la máxima expresión de libertad a la que puede aspirar una persona.
El suicidio asistido es lícito en Suiza y en ocho estados de los Estados Unidos: California, Vermont, Oregón, Washington, Montana, Hawái, Maine y Nueva Jersey.
La tolerancia hace posible la diferencia. La diferencia hace necesaria la tolerancia.
Descubrí la existencia de este libro en una entrevista hecha a Arnoldo Kraus el la FIL de Guadalajara del 2019, él habla de este libro específicamente, lo que me cautivo fue la manera en que expresa sus ideas y a pesar de que tiene una postura esta abierto a un intercambio de ideas, esto fue un parte aguas para leer la morada infinita, ya que habla de temas como el suicidio asistido médicamente, la eutanasia , el morir bien, morir con dignidad,etc.
El libro es muy ameno, realmente no se siente tedioso solo en las partes de filosofía yo lo sentía un poco lento pero eso es una cuestión personal , pero en general el libro me gusto demasiado yo recomendaría leer este libro por lo menos una vez en la vida , los temas que abarca desde su punto de vista como médico en bioética, te permite comprender desde un punto de vista ético y humanista, las situaciones de los pacientes con una enfermedad terminal y personas que por algún evento ocurrido, es más doloroso continuar viviendo que adueñarse de su muerte . Aborda los temas de manera amena sin llegar a lo explicito, le da un trasfondo de porque hay personas que toman esa decisión de adueñarse de su muerte. Como él lo explica la cultura en occidente evita hablar de la muerte, se ve como un tabu el hecho de adueñarse de nuestra propia muerte como sería el caso del suicidio médicamente asistido y la eutanasia, hacer un acto de libertad y decidir dónde, cómo, cuándo y con quiénes queremos pasar nuestras últimos momentos antes de la muerte.