El sistema argentino de justicia penal suele ser cuestionado y con razón. Las investigaciones de delitos se vuelven interminables, los encierros de presuntos culpables (a veces sin proceso) ocurren en condiciones indignas y degradantes, las causas se acumulan intactas en juzgados que se colocan al borde del colapso. Este libro parte de estas falencias para ahondar en las causas del quiebre generalizado y proponer una serie de medidas tendientes a racionalizar el sistema.