En la Antigüedad, mientras los hombres se lanzaban a empresas de exploración y conquista, las mujeres permanecían inmóviles en su hogar. El Medioevo les otorgó una forma de viaje permitido: la peregrinación a los Santos Lugares. Durante el Renacimiento, artistas e intelectuales humanistas viajaron a Italia para tomar contacto con la cultura clásica, anunciando los Grand Tour, las giras educativas por Europa que en el siglo XVIII realizarían los jóvenes aristócratas británicos. Esos itinerarios estaban reservados a los varones, por entonces las mujeres sólo podían desplazarse como acompañantes de sus maridos. Aun desde ese lugar, el viaje les abrió nuevos horizontes. Dejaron de ser espectadoras pasivas de los desplazamientos de otros para convertirse en observadoras de nuevas dimensiones espaciales y emocionales, e incluso en narradoras que exploraban la propia subjetividad: su mirada curiosa empezó a transformarse en literatura de viaje, un género en el que se amalgamaba el propósito testimonial con el registro privado, íntimo, de la autobiografía, el diario o las cartas que reponían la experiencia personal. El momento de cambio en el siglo XIX vino con la descolonización y la creación de nuevos estados, en coincidencia con el surgimiento del feminismo. Las mujeres ya no escribieron recluidas en sus casas o en los conventos, y durante el avance hacia la emancipación civil y política que alcanzarían en la centuria siguiente, reseñar sus viajes fue una manera de apropiarse de ciertos derechos exclusivos de los varones. Accedieron así a la escritura como profesión y, en consecuencia, a la esfera pública. Estas escritoras proyectaron en sus narraciones la imagen que tenían de sí mismas. Como nos muestran las protagonistas de este libro, en cada caso las motivaciones personales enmarcan el relato. Son, en su mayoría, las de la burguesía trotamundos: huir de la realidad cotidiana, ir en busca de aventuras, lograr la realización personal, escoltar al marido. Entre ellas hay una militante anarquista que escapa de la persecución política. Para unas, la Argentina es el punto de partida. Para otras, el lugar de destino. Sus miradas y sus voces son plurales. El viaje las impulsa a recrear el itinerario en la memoria, para escribirlo, para invitarnos a recorrerlo junto a ellas.
El libro es una recopilación de relatos de viaje y pequeñas biografías de 7 diferentes MUJERES VIAJERAS (1864-1920)
EDUARDA MANSILLA La primera es la argentina Eduarda Mansilla quien nos escribe sus observaciones durante su estancia en los Estados Unidos. Me gusta que hable sobre el despojo de tierras que los blancos hacen a los indígenas, comparaciones lingüísticas entre el inglés británico y el americano, y que mencione el diseño de las editoriales y portadas de los libros gringos. Yo también creo que siempre han puesto mayor atención en el bonito diseño de éstos.
LINA BECK-BERNARD Me gustó mucho más la forma de narrar de Lina. Me transportó a la región de Santa Fe/Chaco, Argentina, la cual me imagino es semi-árida y con una fauna impresionante. Sobre todo me encantó la forma en la que describe a estos animales. Otros de sus relatos interersantes son la forma de vivir la "Semana Santa" en la región, y la descripción de la emancipación y liberación de los esclavos negros. Sin embargo me parece desde su ignoracia y perspectiva europea y privilegiada toda esta parte.
JUANA MANSO Juana se me hace una mujer acá más INTENSA y apasionada por su forma de narrar. Ella nos deja en claro que LE CAGAN los americanos, no los baja de cerdos capitalistas y consumistas, y tontos sin chiste. ASÍ DE FUERTE La morra no se queda callada y escribe todo lo que piensa. Por otro lado, hace un retrato muy chido de Cuba y de New York de aquella época, creo son los 1840's.
FLORENCE DIXIE Me gustó mucho la narración de Florence Dixie. Sobre todo, cuando describe el encuentro que tienen con los indígenas de la región: los tehuelches. La manera en que los describe me parece sublime. Florence me parece una mujer valiente, aventurera e intrépida por lo que cuenta en sus relatos, me parece una líder nata que ama montar a caballo. Otro de los relatos que más disfruté de ella, fue el del perrito Pucho. Donde nos cuenta cómo este perrito salvaje los encontró y se quedó con ellos, y donde describe la personalidad de este animalito.
KATHERINE DREIER De todas las mujeres autoras que he leído en este libro, ella (Katherine) me parece la más madura y sensata, sobre todo consciente de lo que pasa a su alrededor en Argentina. Super interesante su análisis y comparación de Argentina con E.U.A., el tipo de colonización que ambos sufrieron y cómo se vio reflejado en su actualidad y en su trato a las mujeres. Me gusta que reconozca cuando la gente habla desde su privilegio europeo/americano. Como es americana, siento que "pinta muy bien" a los colonos ingleses cuando en realidad no tenían nada de "buenos", y qué curioso que a los colonizadores españoles los retrata "malos". Me parece maravillosa la manera en que retrata la experiencia de haber vivido un suceso histórico en otro país, como extranjera, sin poder formar parte de ello, sólo observarlo desde afuera. (Le tocó vivir una huelga histórica en Buenos Aires en 1919).
ADA ELFLEIN Ídola y modelo a seguir. Me encanta. Yo quiero ser como ella. Pionera del turismo aventura en la cordillera de los Andes, enfocada sólo a mujeres. Me encantaron sus descripciones de los paisajes andinos (y de su gente indígena; los Mapuches) y el desierto de la región. Qué manera de describir.
JUANA ROUCO BUELA Esta ejemplar mujer española, madrileña, pero argentina de corazón fue una precursora feminista y anarquista, que participó activamente en los movimientos sociales de distintos países: Argentina, España, Italia y Brasil. Aventurera y viajera e intrépida. Me trato de imaginar su vida, y a pesar de que fue muy difícil, se me hace al mismo tiempo una vida muy bonita. Me gusta la selección de mujeres que hizo la recopiladora de este libro de historias, Luisa Borovsky, todas mujeres valientes y aventureras, rebeldes y precursoras. Y todas relacionadas a Argentina.
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Siete mujeres que se aventuraron a viajar rompiendo el lugar impuesto por la época, que osaron explorar un destino (el mundo) exclusivo de los hombres rechazando el rol de acompañantes o cuidadoras. Con su visión aguda nos acercan sus crónicas y pensamientos, su mirada política describiendo momentos, sucesos o las regiones que recorrieron.
Me gustó mucho para tener un paneo general de éstas escritoras y viajeras así como un análisis e introducción a cada una por parte de la autora. Te deja con ganas de leer más de cada una de las "Mujeres Viajeras"
Lo he dejado me parece un libro inconexo nada entretenido. un lanza frases por aquí por allá sin ningún sentido . a veces parece como que estuviera pensando él por su cuenta y lo plasmara escribiendo. la verdad no me ha gustado absolutamente nada
No hay nada mejor que leer sobre mujeres que se animaron a romper con los cánones establecidos en su época a través de los viajes y que, sin saberlo, fueron allanando el camino de los derechos y la libertad para las generaciones venideras, que les debemos tanto.