Nórdica ha sido elegida para ser la editorial española del Proyecto Ibsen, un ambicioso plan del Ministerio de Cultura de Noruega para volver a traducir la totalidad del teatro de Ibsen por parte de los mejores expertos de cada país. El volumen que ahora presentamos es el resultado de ocho años de trabajo de la traductora y reúne las ocho obras más importantes del teatro del genio noruego. En su época, sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, al cuestionar el modelo dominante de familia y de sociedad. No han perdido vigencia y es uno de los autores no contemporáneos más representados en la actualidad. Ibsen influyó en otros autores de su tiempo como en los entonces jóvenes Strindberg y Chéjov.
Henrik Johan Ibsen was a major Norwegian playwright largely responsible for the rise of modern realistic drama. He is often referred to as the "father of modern drama." Ibsen is held to be the greatest of Norwegian authors and one of the most important playwrights of all time, celebrated as a national symbol by Norwegians.
His plays were considered scandalous to many of his era, when Victorian values of family life and propriety largely held sway in Europe and any challenge to them was considered immoral and outrageous. Ibsen's work examined the realities that lay behind many facades, possessing a revelatory nature that was disquieting to many contemporaries.
Ibsen largely founded the modern stage by introducing a critical eye and free inquiry into the conditions of life and issues of morality. Victorian-era plays were expected to be moral dramas with noble protagonists pitted against darker forces; every drama was expected to result in a morally appropriate conclusion, meaning that goodness was to bring happiness, and immorality pain. Ibsen challenged this notion and the beliefs of his times and shattered the illusions of his audiences.
Esta edición del teatro en prosa de Ibsen tiene la bondad de por una parte ser traducción directa del noruego, de presentar textos que se preocupan de ser trasladados a la escena sin el peso de haber sido concebidos solo para la lectura (y de ahí, los colaboradores que intervienen revisándolas, gente de teatro, que supone que han afinado las traducciones para poder ser representadas) y de intentar recopilar de forma cronológica todo el teatro de Ibsen. Arrancan desde Los pilares de la sociedad y van desde las obras escritas en 1877 hasta 1890, con Hedda Gabler. Recogen así las 9 primeras obras de teatro en prosa que suponen el cambio del teatro de Ibsen desde un simbolismo metafísico, la utilización de lo fantástico o en que toma temas clásicos o históricos, y en que su teatro se sitúa en lo contemporáneo, con temáticas muy ligadas a la actualidad de la época ya los conflictos personales y sociales. Promete acabar esta etapa con las siguientes y últimas cuatro obras e Ibsen y tal vez, tome el esfuerzo de completar el trabajo con la primera etapa de Ibsen. Por ahora, solo se ha publicado un volumen, aunque recoge la mayor parte de las obras más destacadas del dramaturgo.
"Las columnas de la sociedad" (o "Los pilares de la sociedad, según otras traducciones) es el primero de los dramas de Ibsen en que, cambiando su estilo y reenfocándolo, pasa de escribir en verso a prosa, y de tratar temas líricos o de inspiración histórica, a temas contemporáneos en los que hace un examen crítico de la sociedad y se critica la hipocresía de las clases más pudientes. El arranque del drama es confuso. La exposición le lleva a inflar la escena de personajes poco significativos. La llegada de personajes nuevos se ve ensombrecida dramáticamente por la vaguedad de la historia previa y la falta, por parte del espectador, de calibrar la relación concreta existente entre los personajes (hay cuatro hermanos con tres apellidos diferentes y el dramatis no ayuda. Parece que haría falta un cuadro genealógico). Cuando se define mejor esto, según avanza la obra, esta gana en efectividad. Hay un retrato un tanto maniqueo del personaje central, el hipócrita Cónsul, aunque no menos efectivo de hasta cuándo puede llegar su inquinidad, supuestamente basada en lograr el bien común. La tragedia criminal, magnicida y hasta parricida, a la que le va a llevar su egoísmo se ve al final mitigada por una serie de sorprendentes y agraciadas casualidades. El personaje se redime. Y pese a todo, se construye un estupendo conflicto.
"Casa de muñecas" en con justicia una de las obras más reconocidas, divulgadas y representadas de Ibsen. Su personaje central, Nora, pasa de ser la hija de su padre a la madre de los hijos de su marido. Su iniciativa se le niega. Su sacrificio se ridiculiza. El personaje va creciendo en la adversidad, de forma callada, hasta que al final explota y alcanza ese momento final del portazo que prácticamente cierra la obra. Muchos, aunque dicen que Ibsen no tanto, vieron en Nora el paradigma de la mujer que alcanza conciencia de su condición y la rompe, buscando su libertad e identidad. Pese a lo extraño del desarrollo de su trama secundaria, pensada para ayudar al desarrollo del conflicto en la principal, es una de las grandes obras de la literatura dramática.
"Espectros": Ibsen es un autor en cuya obra se convulsiona el simbolismo contra el naturalismo, en que chocan un idealismo quebrado frente a un realismo adverso. Aquí, el pasado del padre muerto, pese a la labor de "limpieza" de la madre, acaba contaminando con un hedor fatal a su hijo y todas las personas de su familia y entorno. ¿Simple herencia genética de la perversidad, o como indica su título, la sombra espectral de una maldición que sobrepasa a la muerte? Una obra realmente estremecedora en su manejo de la crueldad.
"Un enemigo del pueblo" es una obra de una actualidad que no decae. Plantea el problema de alguien que, buscando el bien para todos, para la sociedad, para su familia, descubre que lo que construye no es sino algo que va a producir muchas muertes. El personaje se enfrenta a todos, incluyendo sus seres queridos, que le llaman monstruo por simplemente intentar detener su inicial proyecto al darse cuenta de lo mortífero del mismo, para ser repudiado por todos. Una obra impecable y de un desarrollo imparable.
El desarrollo de la historia de "El pato salvaje" no deja de ser escabroso. Un contraste trágico, más bien patético entre un mundo de ilusiones, cimentado por el odio (al padre, a la mujer de la que se desconfía) y la realidad, que el delirio de grandeza de los dos personajes masculinos no logran ni siquiera ver, pese a que crean que están descubriendo la gran verdad escondida tras las apariencias. La falta de sensibilidad de estos se contamina por lo extraño de la obra: ese desván en que se reconstruye un bosque y en el que reina un pato salvaje, recogido como víctima del padre. Un final que llega a ser predecible y patético, y cuyo sacrificio horrendo solo sirve para poner más en evidencia el egoísmo de los dos protagonistas masculinos.
"Rosmersholm", titulada en español La casa o El legado de Rosmer, es un cruce entre el tema social presente en Ibsen, cómo los ideales particulares son ahogados por las fuerzas represivas de la sociedad, con la aparición de lo extraño. La idea de la muerte como sacrificio, como redención, se alimenta con la fatalidad de la maldición asociada a una familia maldita, a una casa implacable para sus moradores. Esa maldición consiste en entregarse a lo taciturno, en negar el deseo, en desaparecer. El drama social se une al final con una fatalidad sobrenatural.
"La dama del mar" es una obra misteriosa, en que la realidad, con sus convenciones y arreglos sociales, contiene lo fantástico, lo maldito, lo irremediable. Sentimos que la obra, desde su mimso título, auspicia un final fatal. Que las dos obras, una pintura y una escultura, que emprenden dos de los personajes, van a concretarse no de forma simbólica, sino de manera tangible, inundando la realidad. Al final, el constructo social logra vencer al elemento extraño. Y sin embargo, hay algo que nos hace sentir que no está del todo cerrado todo el hálito siniestro que contiene esta obra y que la pesadilla no se desvanece, solo sigue esperando, quizá, una oportunidad aún más contundente.
"Hedda Gabler" es uno de los personajes más inquietantes de la historia del teatro. Una mujer manipuladora, que no duda en exhibir su desprecio por los demás y en conspirar de forma abierta para anular a todos los que coartan su voluntad. El drama de Ibsen es una espiral turbulenta en la que, una vez que admitamos lo incongruente de que los personajes entran y salgan del único escenario de los cuatro actos, la casa de Hedda y su marido (con el que está recién casado sin que ella oculte el desprecio que siente por él) nos encontramos con una concatenación de hechos espantosos que son utilizados en su favor por Hedda, hasta que se vuelven contra ella y acomete su último acto destructivo. Un hálito de maldad recorre toda la obra, y la crítica feminista lo llevaría muy crudo para justificar a una mujer que no duda en extender el mal entre hombres y mujeres, entre conocidos y desconocidos, entre familiares y examantes.
"Solness, el constructor" es una obra que solo desde el punto de vista de lo extraño se puede comprender, en que el entorno social se desdibuja hasta convertirse en un telón de fondo en el que la locura es lo único que puede albergar. Solness es una variación siniestra, gnómica, de Brand; alentado por un personaje, Hilda, ligado a "La dama del mar", que parece instalarse más allá de lo real y que tanto tiene que ver con "Hedda Gabler".
"El pequeño Eyolf" es una obra curiosa, extraña, oscura de Ibsen, en el que se tocan palos realmente oscuros: el ansia de matar al hijo, la preferencia del sexo por la filiación, la tara del hijo no deseado, la maldición de la madre, la atracción de lo materno como oceánico destructor, la repulsa del cónyuge, el incesto, el travestismo... Mezclado con el aliento del cuento de hadas. Para solucionar el final, Ibsen le pega un requiebro idealista, altruista, terapeútuco al tema, y se nota que tras tanta patología tiene que llevar el barco a buen puerto (nunca mejor dicho) como sea. Aunque hay una lectura segunda en la que se ve cómo la mujer que negó su maternidad llena su casa de niños-ratones, y su marido quedará como uno entre ellos, para ser adorada como diosa por ellos...
Me ha dejado confundido "John Gabriel Borkman", que creía que era uno de los grandes dramas de Ibsen. No está a la altura de otros como Hedda Gabler, Casa de muñecvas, Espectros; parece que le faltara desarrollo, que los conflictos que se plantean, que son muy duros, no llegan a desarrollarse hasta el final; que la trama, tras abrirse con un montón de posibilidades, no llega a ser satisfactoria, y que se interrumpe de cuajo, dejándonos expectantes y un tanto decepcionados. Los elementos extraños son abundantes: dos gemelas que se disputan el amor de un hombre, y ahora el de su hijo. Una enfermedad mortífera que afecta a la tía y madrina del joven y que aceleraría la catástrofe; una madre excesivamente posesiva; un hombre que pese a los crímenes cometidos aún confía en que vengan a redimirlo y a devolverle el honor y el poder perdido. Todo esto se plantea, y todo se resuelve abrúptamente con la huida del hijo y la muerte súbita del protagonista, sin que hayamos llegado a ver todas las consecuencias de lo expuesto.
„Teatro (1877-1890) de Henrik Ibsen” bajo la traducción de Christina Gómez Baggethun, publicado por Nórdica Editorial en el 2019. Releí las obras fundamentales del teatro de Henrik Ibsen y en este caso; Teatro (1877-1890) fue el resultado de varios años de trabajo de la traductora, Cristina Gómez-Baggethun, y reúne los ocho dramas más importantes de Henrik Ibsen. Sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, al cuestionar el modelo preponderante de familia y de sociedad. No han perdido vigencia y es uno de los autores no contemporáneos más representados en la actualidad. Ibsen influyó en otros autores de su tiempo como en los entonces jóvenes Strindberg y Chéjov. Esta nueva traducción ha sido posible gracias a Ibsen in Translation, un ambicioso proyecto del Ministerio de Exteriores de Noruega, NORLA y el Centro de Estudios Ibsenianos. Las obras que reúne este volumen son: Los pilares de la sociedad (1877), Casa de muñecas (1879), Espectros (1881), Un enemigo del pueblo (1882), El pato silvestre (1884), La Casa Rosmer (1886), La Dama del Mar (1888) y Hedda Gabler (1890). Leer a Ibsen es necesario, reconozco que hice mi tesis de doctorado en sus trabajos, pero la importancia de su teatro vas más allá del hecho teatral. Ibsen, fue el gran observador del hombre, en su teatro retrato las ideas, la perdida, el deber ser, la libertad, o al pasado como trauma humano. Sus personajes retratan y escanean de una forma honesta al ser humano, por lo que más que nunca como dijo Bernard Shaw, el ser humano tiene que leer y comprender a Ibsen.
En sus obras, no hay espacio para la comedia. Con sus fatalismos e incluso cuestiones sobrenaturales, Ibsen crítica la hipocresía de su tiempo (incluso actual para hoy).