Dieciséis testimonios de editoras colombianas que han contribuido con su oficio a la buena salud del sector editorial colombiano. Historias directas sobre el oficio, las luchas por ser mujer en un mundo dominado por hombres, las ideas que han hecho colecciones, revistas, audiolibros o diversos empeños editoriales independientes y comerciales de Colombia y España. La historia editorial colombiana ha estado construida por mujeres como Silvia Castrillón, una de las pioneras en la edición y la creación de políticas de lectura en Colombia, Ana Roda, María del Mar Ravassa, Maria Candelaria Posada, Tita Maya, María Osorio, Ana María Cano, María Fernanda Paz Castillo, Marianne Ponsford, Margarita Valencia, Catalina Holguín, Catalina González Restrepo, Pilar Gutiérrez, Lucía Donadío, Pilar Reyes y Doris Aguirre.
Me pareció un excelente libro en temas de contenido. Aunque han pasado 5 años desde la mayoría de las entrevistas, todavía a hoy 2023 lo que hablan estas mujeres es increíblemente vigente: el Estado no apoya la edición, la independencia aunque no es imposible es un salto al vacío, lo grandes conglomerados del libro están absorbiendo todo lo que tocan. Creo que todas las personas que trabajan en el ecosistema del libro y las publicaciones deberian leer el libro. La razón por la que no tiene 5 estrellas es porque 1. La cantidad de errores de diagramación y corrección es impresionante, en un párrafo encontré 4 errores lo cual me parece indignante que en texto en el que se está hablando de la calidad y lo importante que es entregar al lector textos impecables hayan 4 errores. La verdad no creo que haya tenido algo que ver con las editoras, sino que fue algo posterior en la diagramación, aun así me incomodó mucho. Otra cosa es que me hubiese gustado que este libro fuera de una editorial independiente, la verdad me parecía contradictorio que este fuera un libro dentro del sello Ariel que es de Planeta. Las mujeres dentro de este libro hablan de la independencia, de cómo dentro de los conglomerados editoriales todo funciona muy diferente e incluso la mayoría de ellas no trabajan en en estas editoriales grandes, por lo tanto me hubiese gustado ver este libro desde la edición de una editorial independiente.
Cada una de ellas fueron una esperanza para esta pequeña universitaria.
La pasión de Margarita Valencia, la vida de Ana Roda, la visión de Tita Maya y los consejos de Pilar Gutiérrez me llenaron la existencia con lágrimas en los ojos.
Nunca me dan tantas ganas de reseñar un libro como cuando este me ha decepcionado, y a este tenía muchas ganas de leerlo, así que la decepción ha sido mayor.
Empezaré diciendo que para ser un libro sobre edición, esta y la corrección de estilo son sorprendentemente pobres; parece haber pasado por Planeta de afán.
En segundo lugar, lamentablemente la redacción deja una sensación de cotilleo incómoda, no hay una reflexión honda o concienzuda sobre el trabajo de las mujeres a quienes entrevistaron, salvo por los capítulos dedicados a Marianne Ponsford y a Pilar Gutiérrez Llano, en los que no solo su postura y su criterio sobre la edición y la cultura son claros, concisos y detallados, sino que se ve la grandiosidad de sus proyectos y su trabajo.
Finalmente, la reflexión que deja para el lector, o por lo menos para mí, no es nueva, sino que reafirma que el mundo de la literatura y de la edición en Colombia tiene las puertas abiertas únicamente para ciertas personas. Puedes acercarte, pero no tanto, querida, date la vuelta. No pretendo restarle mérito a su trabajo –que sí, sin este probablemente la literatura infantil y juvenil en este país tendría otra historia–, pero a la mayoría llegar a los puestos que les permitió hacerlo fue cuestión de conocer a la persona adecuada; como bien dice alguna en su testimonio, “por conexiones y cosas de la vida”. Por lo que, respecto a la sinopsis, cuando dice: “… las luchas por ser mujer en un mundo dominado por hombres…” la encuentro falaz, pues ellas mismas dicen que esa lucha en contra de los hombres no existe o no la han sufrido.
¡Este libro me emocionó mucho! Tengo un interés personal por conocer sobre temas editoriales y fue una lectura con la que conocí detalles, experiencias y proyectos que han logrado posicionar a Colombia en este sector. Cada uno de los 16 testimonios refleja la pasión y el cuidado que las mujeres colombianas han puesto en la creación, producción y distribución de libros, así como en la construcción e implementación de propuestas digitales y transmedia que han tenido como único propósito la formación de lectores y la promoción de la lectura en el territorio nacional.
Conocer la historia de las editoriales y distribuidoras independientes, así como de proyectos maravillosos como la Biblioteca Digital de la Biblioteca Nacional y el proyecto de Libro Al Viento, fueron una inspiración para mí... Y me entregaron esa dosis de esperanza que a veces me quitan las encuestas de lectura en el país, porque emociona saber que después de esta generación de editoras que representa el libro, vendrán muchos más que espero que sigan impulsando este sector para trabajar en hacer de Latinoamerica una región lectora.
Rescato que el libro es un primer intento editorial valiosísimo para empezar a preservar la historia de la edición colombiana, pues más allá de las tesis universitarias, no hay un registro constante de esta importante actividad. Sin embargo, es una lástima que no se haya podido ahondar más en la investigación, algunos testimonios se sienten cortados o poco fluidos en algunos de sus apartados, y quiero pensar que esa fue una decisión tomada para darle un espacio equitativo a cada entrevistada. Además, me pareció muy curioso que al ser un libro escrito por editoras tuviera varios errores de puntuación, de separación de palabras y que tuviera espacios de diseño distribuidos de manera un poco extraña. No obstante, reitero que su contenido me parece importante para tener referencias y consejos útiles para quienes se acerquen en algún momento al sector editorial.
Con su lectura se entienden a grandes rasgos las diferencias de los proyectos privados, de los públicos y los independientes; los retos que tiene un país como Colombia en términos de lectura; los avances que ha tenido la edición de la mano de las editoriales universitarias, del periodismo y lo digital; la importancia de entender al sector editorial como un negocio que requiere de distintos perfiles especializados para que funcione... Entre muchos otros aspectos de los que seguramente los jóvenes lectores deberían ser más conscientes, para entender incluso su propio consumo cultural.
En fin, aprendí mucho con este libro y me emocionó conocer tantos nombres de mujeres que trabajan por los libros y la lectura en mi país ¡Espero que pronto se sumen a esta lista muchas más!
Me parece un libro muy importante para todas las personas que de alguna u otra forma están relacionadas con los libros y quieren conocer más sobre su industria. Me impresionó el poco apoyo del gobierno a las editoriales independientes y al sector de la cultura y la forma en que ayudamos a las grandes editoriales a crecer más y más, permitiendo que destruyan a las pequeñas e independientes, que muchas veces tienen un producto mejor y más cuidadoso.
El libro me permitió ver otras maneras de editar, no solo en lo literario físico, pues tiene variedad de contenidos en lo que hacen estas 16 mujeres: desde música hasta revistas y contenidos digitales. Fue una inspiración para mí, porque me demostró que a pesar del poco apoyo se pueden crear cosas bonitas que aporten a las comunidades, y que queda muchísimo camino por recorrer en el tema de exigir mejores condiciones de trabajos en todos los ámbitos.
Aparte de eso, el libro tiene errores de edición, lo cual me parece algo grave al ser escrito por editoras. En las primeras 100 páginas tiene, sin exagerar, 6 o 7 errores que se notan mucho. Sin embargo, creo que eso habla también de la calidad de estas editoras, pues se supone que cada una ayudó a editar su propia entrevista.
Creo que la idea principal del libro era dar visibilidad a la mujer en el campo de la edición, pero al leerlo uno se da cuenta que esa visibilidad es innecesaria, que su trabajo habla por ellas y que no es necesario reconocer sus nombres para ver el trabajo inmenso que han hecho y siguen haciendo, porque como dice en el libro Pilar Gutiérrez: “el hombre tiene una necesidad de visibilidad más grande que nosotras y el arte de editar es invisible. Las mujeres no necesitamos que nos hagan mucha publicidad para sentirnos realizadas.”
Llegue a este libro porque Margarita Valencia nos acompaño en una sesión del semillero del cual hago parte e inmediatamente me atrapo, supe que cualquier cosa con su firma sería interesantísima. Y así fue, cada una de las historias permite trazar un mapa del mundo editorial en Colombia, el resto de Latinoamérica y España, de mano de los personajes que lo hacen posible: las mujeres.
Ahora bien, como diseñadora gráfica editorial encontré bastantes errores a nivel de diagramación, y como lectora (por pasión y pero ahora también por trabajo) encontré otros tantos a nivel de edicióny corrección, lo que resulta bastante irónico al ser este un proyecto realizado por editoras donde también intervinieron las entrevistadas en los textos finales. Fue esto lo que me hizo bajarle a la puntuación.
Por otro lado, me resulta bastante desolador el panorama tan como lo cuentan aquí siendo una diseñadora gráfica interesada en la edición y la corrección que apenas sale al mundo laboral. Se trata de una industria donde trabajan unos pocos, se conocen entre todos y las colaboraciones profesionales están dictadas por la antigüedad de sus amistades, termina luciendo como un club privado al que no se entra sin unos buenos contactos y nombres de grandes instituciones como respaldo.
Me hice grandes expectativas y el libro no las cumplió. Culpa mía porque en la portada anuncia lo que es: "Testimonios de dieciséis editoras colombianas que construyeron camino para los libros en un país de no lectores".
Teniendo eso claro, repasar esos testimonios construye evidencia para afirmar que un gran reto para la industria editorial es la promoción de lectura; la creación de lectorxs. Pero, creer que este reto le corresponde a las editoriales, a través de "buenos contenidos" es absolutamente equivocado. Hace falta un compromiso gubernamental tangible con políticas públicas que se tomen en serio la lectura. Un cambio cultural así no debería dejarse a la suerte.
Por otro lado, estoy de acuerdo con lo que ya dijeron aquí. El libro tiene varios errores de edición que para el tema son dramáticos.
Temgo que decir que no me gustó, pero me sirvió para conocer varias caras de la edición que no conocía y para conocer un poco la historia del sector. Hay varias fuentes y datos interesantes e importantes.
Una instructiva mirada al mundo editorial en Colombia, con 16 mujeres que han enriquecido el oficio del libro en nuestro país. Lleno en detalles sobre sus carreras y empresas personales por hacer de los libros un mundo más amplio y con sentido. Sin embargo el objeto central con el que se vende la idea del libro (el rol de la mujer en el mundo editorial) queda bastante huérfano y se percibe al final tangencial, varias de las editoras entrevistadas fueron, cuando mucho, escuetas en lo que se refiere a su perspectiva de género en la edición. Lo mismo ocurre con algunos detalles sobre las problemáticas actuales del panorama cultural en Colombia. En síntesis, una bella idea a a que le faltó mucho brillo.
«Este libro está dedicado a las editoras por venir. Para que nunca olviden que forman parte de una larga y poderosa tradición». ¿No es la dedicatoria más linda?
Leer este libro fue como sentarme a tomar café con las voces de sabiduría de la edición. De hecho, se sintió tan familiar como una clase de Gestión Editorial, llena de aprendizaje, consejos y un poquito de chisme.
Amé conocer tantas historias, cómo se explora en este extraño mundo de gestión cultural y lo bonito que es. Me quedo en el corazón con las palabras de Lucía Donadío Copello, editar es «un acto de locura, de amor y de fe».
It does have great stories, a must-read for future publishers or people within book's industry. However, it felt a bit odd to read... some spelling and format mistakes made it confusing at times; plus, it's ironic, as it is a book about the importance of editing, reading and all that. As an editor-to-be, I had to hold the impulse to mark it and correct. Yet, the book itself its great, quite an inspiring one.
Un recorrido interesante por las historias y aprendizajes de varias editoras que desde la literatura infantil, la poesía, el texto escolar y la edición universitaria han construido una tradición guerrera, valiente y orgullosa.