El estilo de Lledó es precioso. El libro se lee casi como una novela, no tanto como un ensayo en el cual hay que prestar atención y tomar nota: la prosa de Lledó, aún siendo densa, te arrastra de forma fácil y agradable. A medida que avanza, el libro mejora, y en particular los apartados sobre la amistad o el lenguaje es de lo mejor que he leído últimamente. Sin embargo, la sensación es que al libro le cuesta arrancar, y si bien entiendo que hay que dar contexto sobre la obra de Epicuro, particularmente al principio del libro era un poco confuso ya que no se hablaba mucho de Epicuro. Creo que la primera cita literal de Epicuro era a las 30 páginas. En todo caso, un libro introductorio muy útil y, a nivel estilístico, estupendo.