What do you think?


Lo mejor de Deliranta Rococó
Antología de las mejores páginas de Deliranta Rococó, uno de los mejores personajes de la historia del cómic español.
Aparecida por primera vez en la revista Mortadelo Gigante de la editorial Bruguera en 1976, Deliranta Rococó quiere destacar en la nobleza y quien ha de aguantarle todos los caprichos es su mayordomo Braulio, auténtico coprotagonista de la serie. Braulio se encarga prácticamente de todas las tareas de la casa y nunca se decide a emprender el vuelo en solitario a pesar de la tiranía de su señora.
Este álbum contiene las mejores aventuras que Marzt Schmidt realizó para la serie.
Aparecida por primera vez en la revista Mortadelo Gigante de la editorial Bruguera en 1976, Deliranta Rococó quiere destacar en la nobleza y quien ha de aguantarle todos los caprichos es su mayordomo Braulio, auténtico coprotagonista de la serie. Braulio se encarga prácticamente de todas las tareas de la casa y nunca se decide a emprender el vuelo en solitario a pesar de la tiranía de su señora.
Este álbum contiene las mejores aventuras que Marzt Schmidt realizó para la serie.
192 pages, Paperback
Published October 3, 2019
About the author
Martz-Schmidt
3 booksPseudónimo habitual de Gustavo Martínez Gómez.
Dibujante y guionista de historietas, ilustrador y cartelista.
Martz Schmidt es la firma por la que el público lector conoce al dibujante de historietas español, Gustavo Martínez Gómez, natural de Cartagena (Murcia), componente de la Escuela Bruguera, y creador de tiernos personajes como el Doctor Cataplasma, el Sheriff Chiquito, el Profesor Tragacanto, o la más tardía, Deliranta Rococó.
De aprendizaje autodidacta, se mudó a Barcelona en 1949, donde comenzó publicando a finales de los años cuarenta en el sello barcelonés Clíper y con su sorprendente estilo personal no tardó en pasar a formar parte de la plantilla de Editorial Bruguera (1951), donde comenzaría una prolífica carrera en la que daría vida a innumerables personajes. Al mismo tiempo, alternó su carrera de historietista con otras actividades, como la de cartelista o la de escenógrafo, y formó parte de la compañía escénica La Buhardilla junto a compañeros como Lorenzo Gomis, Joan Perucho y Armando Matías Guiu. Como dibujante, también trabajó en el mercado exterior donde creó relatos inéditos en nuestras fronteras como Johnny all Alone y Micky the mimic. En la década de 1960 fundó su propia empresa de publicidad y diseño, el Martz Schmidt Studio, premio UNICEF de cartelismo. En 1972 recuperó el personaje de Doña Urraca, creado por Miguel Bernet —Jorge— y abandonado un año después de su muerte por su hijo, Jordi Bernet. La historia titulada, Doña Urraca en el Castillo de Nosferatu, donde la clase del profesor Tragacanto visitaba la tenebrosa fortaleza es todo un hallazgo visual y llegó a tener problemas con la censura debido a la esbeltez de algunas de sus vampiresas.
Gustavo Martínez continuó trabajando para Bruguera hasta su quiebra en 1985, cuando, junto a otros compañeros, como Ibáñez y Raf, saltó a la revista Guai!, efímera publicación de Gaceta Junior, filial de la Editorial Grijalbo. Cuando Ediciones B compró los fondos de Bruguera y revivió algunas de sus publicaciones, continuó con ellos Deliranta Rococó, creó a Olimpín y a Insegurini.
Víctima de cáncer, falleció el 5 de enero de 1998.
Dibujante y guionista de historietas, ilustrador y cartelista.
Martz Schmidt es la firma por la que el público lector conoce al dibujante de historietas español, Gustavo Martínez Gómez, natural de Cartagena (Murcia), componente de la Escuela Bruguera, y creador de tiernos personajes como el Doctor Cataplasma, el Sheriff Chiquito, el Profesor Tragacanto, o la más tardía, Deliranta Rococó.
De aprendizaje autodidacta, se mudó a Barcelona en 1949, donde comenzó publicando a finales de los años cuarenta en el sello barcelonés Clíper y con su sorprendente estilo personal no tardó en pasar a formar parte de la plantilla de Editorial Bruguera (1951), donde comenzaría una prolífica carrera en la que daría vida a innumerables personajes. Al mismo tiempo, alternó su carrera de historietista con otras actividades, como la de cartelista o la de escenógrafo, y formó parte de la compañía escénica La Buhardilla junto a compañeros como Lorenzo Gomis, Joan Perucho y Armando Matías Guiu. Como dibujante, también trabajó en el mercado exterior donde creó relatos inéditos en nuestras fronteras como Johnny all Alone y Micky the mimic. En la década de 1960 fundó su propia empresa de publicidad y diseño, el Martz Schmidt Studio, premio UNICEF de cartelismo. En 1972 recuperó el personaje de Doña Urraca, creado por Miguel Bernet —Jorge— y abandonado un año después de su muerte por su hijo, Jordi Bernet. La historia titulada, Doña Urraca en el Castillo de Nosferatu, donde la clase del profesor Tragacanto visitaba la tenebrosa fortaleza es todo un hallazgo visual y llegó a tener problemas con la censura debido a la esbeltez de algunas de sus vampiresas.
Gustavo Martínez continuó trabajando para Bruguera hasta su quiebra en 1985, cuando, junto a otros compañeros, como Ibáñez y Raf, saltó a la revista Guai!, efímera publicación de Gaceta Junior, filial de la Editorial Grijalbo. Cuando Ediciones B compró los fondos de Bruguera y revivió algunas de sus publicaciones, continuó con ellos Deliranta Rococó, creó a Olimpín y a Insegurini.
Víctima de cáncer, falleció el 5 de enero de 1998.
Ratings & Reviews
Friends & Following
Create a free account to discover what your friends think of this book!
Community Reviews
Displaying 1 - 2 of 2 reviews
November 28, 2024
Martz-Schmidt era un excelente historietista, y lo cierto es que guardaba muy buenos recuerdos de su serie «Deliranta Rococó», pero, tras leer este volumen, me queda más que claro que las verdaderas joyas de este autor son justamente las más famosas: «El doctor Cataplasma» y, sobre todo, «El profesor Tragacanto».
«Deliranta» no es una mala serie, desde luego, y, de hecho, sus primeras historietas podrían competir perfectamente con bastantes de las pertenecientes a otras obras de Schmidt, pero conforme nos vamos alejando de los míticos tiempos de Bruguera, las historias de la mastodóntica ricachona pierden muchísima frescura y gracia; el autor cartagenero trata de suplir estas carencias con un derroche de surrealismo bastante notable, y hasta se atreve a probar suerte con las historietas largas, que, claramente, no son su fuerte. De hecho, este intento se queda en una serie de episodios malamente hilvanados por una pseudo trama en la que asistimos a los intentos de Deliranta por transformarse en súper heroína, parodia que ni siquiera termina de funcionar, a pesar de algunos puntazos sorprendentes de Schmidt, como el encuentro en sueños de la hipopótama con nada menos que Superman. Asimismo, las burlas dirigidas a la jet-set en su conjunto de los primeros episodios, se van transformando hacia el final del volumen en chistes de brocha gorda apuntados a personajes concretos, con escasa fortuna. Como ocurre con la mayoría de los autores de la Factoría Bruguera, Schmidt va de menos a más, y de nuevo a menos, por lo que el tomo no es, desde luego, «lo mejor» del personaje. Demasiados altibajos en el apartado guion, que no en el arte, siempre excelente. Lo suyo habría sido quedarse en la etapa Bruguera y haberse olvidado por siempre jamás de las muy olvidables historietas publicadas por Ediciones B, aunque, para gustos, colores.
A mí, dadme Bruguera...
«Deliranta» no es una mala serie, desde luego, y, de hecho, sus primeras historietas podrían competir perfectamente con bastantes de las pertenecientes a otras obras de Schmidt, pero conforme nos vamos alejando de los míticos tiempos de Bruguera, las historias de la mastodóntica ricachona pierden muchísima frescura y gracia; el autor cartagenero trata de suplir estas carencias con un derroche de surrealismo bastante notable, y hasta se atreve a probar suerte con las historietas largas, que, claramente, no son su fuerte. De hecho, este intento se queda en una serie de episodios malamente hilvanados por una pseudo trama en la que asistimos a los intentos de Deliranta por transformarse en súper heroína, parodia que ni siquiera termina de funcionar, a pesar de algunos puntazos sorprendentes de Schmidt, como el encuentro en sueños de la hipopótama con nada menos que Superman. Asimismo, las burlas dirigidas a la jet-set en su conjunto de los primeros episodios, se van transformando hacia el final del volumen en chistes de brocha gorda apuntados a personajes concretos, con escasa fortuna. Como ocurre con la mayoría de los autores de la Factoría Bruguera, Schmidt va de menos a más, y de nuevo a menos, por lo que el tomo no es, desde luego, «lo mejor» del personaje. Demasiados altibajos en el apartado guion, que no en el arte, siempre excelente. Lo suyo habría sido quedarse en la etapa Bruguera y haberse olvidado por siempre jamás de las muy olvidables historietas publicadas por Ediciones B, aunque, para gustos, colores.
A mí, dadme Bruguera...
January 20, 2026
Qué recuerdos de mis Pulgarcito. Única Deliranta ❤️
Displaying 1 - 2 of 2 reviews



