He estado pensando seriamente en como expresar lo maravilloso que ha sido leer este libro.
Si bien al principio pensé que el lenguaje era algo pomposo, con intenciones de ser un Lemebel fantástico, poco a poco mi opinión fue cambiando. El lenguaje que Mauricio utiliza en esta novela no es sólo un vehículo para narrar la historia, si no que también parte de ella; utiliza las palabras como una herramienta más para envolver al lector en una niebla de magia y suspenderlo de la realidad.
Es un libro sumamente poderoso por la manera en que logra transportar al lector a su relato, lo que revela a un autor muy preocupado y trabajado, contando entonces, desde el principio, con un aura y ambiente mágico o maravilloso que solo beneficia a su historia.
Ésta, a su vez, contiene una serie de elementos que le resultarán familiares al lector, con clara influencia en la mitología y arquetipos, además de una ligera dosis de estudio Ghibli que más de alguno agradecerá.
La narración mágica, unida a los elementos tan familiares, permite sentirnos parte de la historia, mientras seguimos a una protagonista que descubre el mundo en el que habita y va aprendiendo con nosotros su historia, y la misión que deberá completar.
Tiene un ritmo preciso, personajes entrañables, y un desenlace en el que sigo pensando, a más de un mes de leerlo. Es una historia precisa, sin rodeos, ejecutada de excelente manera, que dejara una desgarradora tibieza en el corazón del lector.
Sinceramente, este es el libro al que volveré cada vez que necesite un escape de la realidad, o reencantarme con los libros.