A este libro hay que darle la calificación máxima, no por su calidad de narración o de su edición. Este libro tiene un valor histórico superlativo por la investigación que hay detrás, por el trabajo realizado para visibilizar las masacres cometidas por el Ejército en una lucha contrainsurgente marcada por el racismo guatemalteco.
El detalle de los testimonios con los que fue construido este documento tienen un valor incalculable, por su cercanía con los hechos en tiempo y distancia. No solo por haber sido extraídos de testigos directos o cercanos, sino por haber sido recopilados y editados durante el tiempo en el que el conflicto estaba vigente.
Es un documento, más bien técnico, no caracterizado por el relato novelado que busca más los sentimientos de las personas. Por el contrario, busca mostrar con hechos y de manera objetiva el actuar sistemático del Ejército para eliminar comunidades indígenas.
Muestra, además, como los métodos son los mismos que se utilizaron en otras partes de Latinoamérica y Asia para manejar la lucha contrainsurgente.