Nasha y Daniel son alumnos nuevos que intentan pasar desapercibidos, algo prácticamente imposible porque Rodrigo, el payaso de la clase, se dedica a hacerles la vida imposible desde el primer día. Por suerte, descubren la librería Serendipias que, con su magia, logrará crear un grupo de amigos fuertes y luchadores que podrán enfrentarse a las terribles situaciones que deben vivir por ser diferentes. Y es que fue una serendipia la que les unió a todos, y será otra la que consiga salvar a quien menos esperan que lo necesite.
En un momento histórico en el que una parte de la sociedad ataca a los colectivos más vulnerables, Elena Martínez Blanco, autora de "Bajo el paraguas azul" que ha tenido miles de lectores, ha decidido hablar en "Serendipias" precisamente de esos temas que preocupan a gran cantidad de adolescentes: el racismo, el odio al colectivo LGTBI+, el maltrato entre iguales, la violencia de género o el caso omiso que suele hacerse a los alumnos de altas capacidades a través de sus protagonistas.
Bio Elena es socia de SCBWI y actualmente es dispensadora de sueños y aventuras en su librería en Tres Cantos. Decidió llamarla Serendipias porque su vida está llena de ellas y ¿qué mejor nombre que ese para una librería llena de magia? Con su anterior novela, Bajo el paraguas azul, ganó el segundo premio en la categoría Most Inspirational Young Adult Book en los International Latino Book Awards de Los Ángeles (USA). Ha escrito Los gusanos de seda para los más pequeños y tiene la cabeza llena de ideas para sus próximas novelas, solo necesita un giratiempos para poder escribirlas todas. Vive en Tres Cantos (Madrid) en una casa-biblioteca con su hija Nuria y un fantasma al que han llamado Jimmy.
Le gusta mucho que sus lectores se pongan en contacto con ella, por lo que podéis encontrarla en: Twitter e Instagram: @ayalguita Facebook: elenamartinezblanco e-mail: elenamb@laetuscultura.com
A la hora de elegir qué estudiar, a pesar de que siempre soñó con ser periodista y marcharse de corresponsal a Nueva York, terminó matriculándose en Filología Hispánica por amor a la literatura. Con una imaginación desbordante, desde pequeña vive la mayor parte del tiempo en una nube de fantasía, ya que cualquier situación que ocurre a su alrededor es automáticamente convertida en una historia que escribir por su mente hiperactiva.
Durante varios años fue la presidenta de la asociación cultural Tiramisú Entre Libros (lo que le valió el ser bautizada como Miss Tiramisú) y se dedicó a organizar reuniones literarias todos los meses tanto en Madrid como en Valencia, entre ellos el Encuentro Nacional Anika Entre Libros.
Como gestora cultural, se ha encargado de organizar los eventos de literatura juvenil del Festival Celsius 232 de Avilés en 2012 y ahora es la organizadora del FestiLIJ3C, Festival de literatura infantil y juvenil de Tres Cantos.
Actualmente vive en Tres Cantos, junto a su hija Nuria, su tortuga Tata y su fantasma residente Jimmy, aunque esa es otra historia digna de contarse aparte.
Otro libro necesario de Elena Martínez. La historia es sencilla, accesible y fácil de leer, pero con mucha enjundia. Puede ayudar a los profes a tratar temas lgtbi y de altas capacidades. Aunque la literatura esta plagada de superdotados, pocos libros hablan sobre su experiencia en la escuela, que puede ser traumática o placentera (muchas veces esto depende del profesor). También os hará gracia si vivís en Tres Cantos, porque la acción transcurre allí y es fácil reconocer calles y lugares. Espero que el libro tenga mucha suerte y llegue a manos de muchos adolescentes. Creo que podrían entender así conceptos muy complejos y cómo las circunstancias de cada uno le afectan en su trato con los demás. Siempre hay algo detrás, siempre.
¿Qué decir sobre Serendipias? Pues que es un libro muy necesario, sobre todo en la juventud.
A través de sus personajes nos cuenta la realidad que viven muchas personas cada día, y bastantes de ellas en silencio a causa del miedo. Un libro que en sus páginas lucha y critica el machismo, racismo, homofobia, transfobia... En cierto punto del libro he tenido que parar de leer y respirar fuerte, porque duele que a día de hoy, en pleno siglo XXI, siga existiendo gente tan intolerante, violenta y retrógrada.
Entre sus personajes nos encontramos a Nasha y Daniel, los nuevos en el instituto de Tres Cantos. Lucía, Nuria y Carlos, sus amigos, y Rodrigo.
Nasha es una chica que ha pasado por una experiencia traumática por culpa de su ex-novio. Aun así ella no duda en no dejarse vencer y seguir adelante, aunque el pasado no olvide. Me ha parecido un personaje encantador y fuerte, segura de si misma a pesar de los comentarios racistas que ha tenido que soportar (es mestiza), mi favorita del libro.
"Es que creo que es momento de que me quiera a mí misma un poco. Han pasado demasiadas cosas malas en mi vida este último año relacionadas con mi falta de autoestima, con buscar el amor a la primera de cambio para sentir que alguien me quería, y siento que me he perdido en todo esto."
Daniel es un chico incomprendido, al ser superdotado no puede concentrarse en las clases algo que luego le pasa factura y no siente el apoyo de los profesores hasta llegar a Tres Cantos. Esto cambia su vida.
"Era cierto que ningún hetero dice a sus amigos <>, pero la sociedad en la que vivían esperaba eso de los miembros del colectivo LGTBI+ en algún momento de su vida, por muy estúpido que fuese tener que informar al mundo del ser humano del que te has enamorado."
Nuria es la hija de la dueña de la librería Serendipias, también ha sufrido lo suyo pero lo enmascara con su personalidad abierta y dicharachera. Está ahí siempre para sus amigos y no duda en dar la cara por ellos si es necesario.
"Estoy harta de ver cómo la gente acosada siempre tiene que cambiar sus hábitos de vida para que no les molesten los acosadores."
Rodrigo es el personaje más complejo que guarda esta historia, y digo complejo porque Rodrigo es un mundo. Por fuera es el típico chico que se burla de todo y todos, que se cree gracioso por hacerlo, que se hace el fuerte y se quiere imponer a los demás. Pero por dentro esconde una persona dulce, pero asustada de salir a la luz, con miedo al rechazo, sobre todo el de su familia.
"Encendió la ducha y fue quitándose la ropa. De reojo, vio su reflejo en el espejo, algo que intentaba no hacer nunca. Odiaba su cuerpo."
Además de estos cuatro personajes quiero destacar sus familias, que en parte condicionan a la persona en la que se han convertido sus hijos. Ya sea por su apoyo en los peores momentos o la manera de educarlos. A veces se nos olvida lo importante que es una buena educación en casa para que la gente joven comprenda temas complicados.
En cuanto a la historia, como os he dicho al principio, creo que debería leerla mucha más gente y ojalá yo la hubiera conocido antes. Una historia real como la vida misma, con momentos duros y momentos preciosos con los que he derramado más de una lagrima, ya sea de emoción o impotencia. Contada de una manera que te acerca más a sus personajes.
Y qué decir de la autora. Gracias Elena por crear algo tan maravilloso como necesario. Después de leer Serendipias estoy deseando leer Bajo el paraguas azul, ya en este libro se deja entrever algo de la historia anterior y me ha dejado con ganas de conocer más sobre lo sucedido en Tres Cantos antes de la llegada de Nasha y Daniel.
Solo me queda volver a recomendaros Serendipias, merece mucho la pena, y me quedo con una reflexión:
¿Está justificado el acoso cuando el acosador tiene problemas familiares de fondo? De ser así, ¿Hasta qué punto?
y una cita:
"Y es verdad, la vida es algo tan efímero y le prestamos tan poca atención, que cuando vemos lo rápido que puede terminar si alguien a quien queremos enferma (...), las prioridades cambian totalmente."
Tengo que decir que no me ha gustado nada, se lee fácil y es entretenido, pero el tratamiento que hace del tema me parece tremendamente falaz, superficial y cargado de ideología. La disforia de género es un asunto muy serio y tratarla con tanta frivolidad es algo muy dañino.
En realidad no enseña a discernir el bien y el mal, sino que señala con el dedo, sin ninguna argumentación, a los que la autora considera como los malos malísimos. A eso yo lo llamo adoctrinamiento. Por supuesto que el acoso y el desprecio al diferente son una lacra que hay que erradicar. Pero una cosa muy diferente es estigmatizar a todas las personas que piensen diferente, asociándolos, por ejemplo, con el franquismo o la extrema derecha.
Lo he leído más de 4 veces. Todas las veces he llorado. La manera de contar la historia hace que te quedes totalmente enganchado. Uno de mis libros favoritos