Antología de cuentos elegidos por la propia Lydia Davis que ofrece por primera vez una selección depurada de la prosa breve o flash fiction que Lydia Davis ha llevado a un nivel admirable de perfección estilística. Con una nueva traducción a cargo del escritor mexicano Mauricio Montiel Figueiras, conocedor tanto de la obra de Davis como de la narrativa estadounidense contemporánea, el volumen cuenta con una extensión de 264 páginas con un 20% de material inédito en español. Los cuentos de esta antología oscilan entre una y tres páginas de extensión para integrar un muestrario ceñido de la brevedad narrativa que Lydia Davis ha patentado en el panorama de la literatura actual. // This anthology offers a refined selection of short prose that Lydia Davis has taken to an admirable level of stylistic perfection. The stories range between one and three pages in length to integrate a tight sample of the narrative brevity that Lydia Davis has patented in the current literature landscape.
Lydia Davis, acclaimed fiction writer and translator, is famous in literary circles for her extremely brief and brilliantly inventive short stories. In fall 2003 she received one of 25 MacArthur Foundation “Genius” awards. In granting the award the MacArthur Foundation praised Davis’s work for showing “how language itself can entertain, how all that what one word says, and leaves unsaid, can hold a reader’s interest. . . . Davis grants readers a glimpse of life’s previously invisible details, revealing new sources of philosophical insights and beauty.” In 2013 She was the winner of the Man Booker International prize.
Davis’s recent collection, “Varieties of Disturbance” (May 2007), was featured on the front cover of the “Los Angeles Times Book Review” and garnered a starred review from “Publishers Weekly.” Her “Samuel Johnson Is Indignant” (2001) was praised by “Elle” magazine for its “Highly intelligent, wildly entertaining stories, bound by visionary, philosophical, comic prose—part Gertrude Stein, part Simone Weil, and pure Lydia Davis.”
Davis is also a celebrated translator of French literature into English. The French government named her a Chevalier of the Order of Arts and Letters for her fiction and her distinguished translations of works by Maurice Blanchot, Pierre Jean Jouve, Michel Butor and others.
Davis recently published a new translation (the first in more than 80 years) of Marcel Proust’s masterpiece, “Swann’s Way” (2003), the first volume of Proust’s “In Search of Lost Time.” A story of childhood and sexual jealousy set in fin de siecle France, “Swann’s Way” is widely regarded as one of the most important literary works of the 20th century.
The “Sunday Telegraph” (London) called the new translation “A triumph [that] will bring this inexhaustible artwork to new audiences throughout the English-speaking world.” Writing for the “Irish Times,” Frank Wynne said, “What soars in this new version is the simplicity of language and fidelity to the cambers of Proust’s prose… Davis’ translation is magnificent, precise.”
Davis’s previous works include “Almost No Memory” (stories, 1997), “The End of the Story” (novel, 1995), “Break It Down” (stories, 1986), “Story and Other Stories” (1983), and “The Thirteenth Woman” (stories, 1976).
Grace Paley wrote of “Almost No Memory” that Lydia Davis is the kind of writer who “makes you say, ‘Oh, at last!’—brains, language, energy, a playfulness with form, and what appears to be a generous nature.” The collection was chosen as one of the “25 Favorite Books of 1997” by the “Voice Literary Supplement” and one of the “100 Best Books of 1997” by the “Los Angeles Times.”
Davis first received serious critical attention for her collection of stories, “Break It Down,” which was selected as a finalist for the PEN/Hemingway Award. The book’s positive critical reception helped Davis win a prestigious Whiting Writer’s Award in 1988.
She is the daughter of Robert Gorham Davis and Hope Hale Davis. From 1974 to 1978 Davis was married to Paul Auster, with whom she has a son, Daniel Auster. Davis is currently married to painter Alan Cote, with whom she has a son, Theo Cote. She is a professor of creative writing at University at Albany, SUNY. Davis is considered hugely influential by a generation of writers including Jonathan Franzen, David Foster Wallace and Dave Eggers, who once wrote that she "blows the roof off of so many of our assumptions about what constitutes short fiction."
A pesar de que adolece de lo mismo que cualquier colección de minificciones (es desigual por certeza matemática), Davis tiene un estilo maravilloso y un humor sin parangón. Recomendadísimo.
¡Que buen libro! Cuando terminé de leer un libro de Lorrie Moore, el año pasado, y lo marqué acá en GoodReads me apareció entre autores similares a Lydia Davis.
Este libro tiene una selección personal de relatos cortos de diferentes libros de cuentos. Me gustó mucho el pantallazo, creo que por eso también disfruto de las antologías porque te permite conocer, dentro de un amplio abanico, diferentes facetas de un/a autor/a.
En fin, creo que quiero seguir leyendo a esta autora. Si bien le escapa mucho a un esquema tradicional del cuento creo que lo más interesante es poder dejarse llevar por su propuesta experimental.
¡el último del año! y he de decir que me costó, pues la ficción breve (o brevísima) es quizás mi género literario menos favorito. prescinde de todo lo que me gusta en la literatura. aún así, algunos de estos cuentos me gustaron o me parecieron divertidos. algunos me recuerdan a dilemas de filosofía o de lógica. a todo me dio la impresión de lydia como una mujer increíblemente inteligente.
"Ahora que he venido por un rato, puedo decir con toda confianza que nunca antes había estado aquí"
Ese es "Bloomington", el primer cuento que leí de Lydia Davis (ausente en esta edición) en un libro que hace años pude ojear, no comprar. Su nombre me llamaba la atención por el prólogo que escribió en "Manual para mujeres de la limpieza" de mi amada Lucia Berlin, revelando una estrecha amistad entre las escritoras.
Leí otros cuentos en Internet que me gustaron mucho por razones conocidas de sobra: la economía del lenguaje, los "destellos de la gente corriente" (como la definiría un artículo de El País) y el sentido del humor que contrasta con escenas a menudo dolorosas o sombrías.
Ahora que tuve la oportunidad de leer ciento cincuenta de sus cuentos, elegidos por ella misma para el público en español, confirmo su anunciada fuerza y voz en las letras contemporáneas.
Bajo el artificio de flash fiction (para no decir microcuento, expresión que abriga tantas cosas que aborrezco) Lydia Davis retrata personas comunes y corrientes en situaciones más o menos sorprendentes. Pensaba que en algún punto me aburriría de este formato y su trivialidad pero a cada tanto una línea, una imagen, o una atmósfera llegaban a conmoverme, y es que bajo la brevedad, la anécdota y los simples juegos de palabras, aguardan punzantes verdades.
Estos cuentos son a veces fragmentos de conversaciones en las que participa su narradora, o atrapa a la distancia como una voyeur. Se permite también citar, o casi robar, poemas y otros textos de autores conocidos, haciendo de la cita el corazón de algún cuento. Otras veces, todo ocurre en el pensamiento (al mejor estilo de La Señora Dalloway) y asistimos a un overthinking en el que es tan posible reconocernos. Después, varios cuentos son frames arrancados al cotidiano, escenas congeladas como cuadros de Hopper o Hockney. Inventa en algunos cuentos, extrañas condiciones y ambientes casi de terror, rozando la ciencia ficción. Y otras veces, sus cuentos cortos se permiten amplios saltos temporales, como en "Padre entra al agua": primero la imagen de una tarde de verano y luego, la imagen de la muerte.
Favoritísimos: Madres, Reiterar, Una amiga mía, Vete, Casi nada de memoria, Lo que siento, La salida, La carrera de los motociclistas pacientes, Afinidad, Egoísta, Culta, El concurso del buen gusto, Buenos momentos, La oruga, Flatulencia, Distracción, Veinte esculturas en una hora, Pelo de perro, La gata Molly, Escribir, Padre entra al agua, Sólo un poco, Cosas nuevas en mi vida.
Un libro que recopila los cuentos cortos de Lydia Davis. Hubo algunos pocos que disfruté muchísimo, sin embargo, la mayoría no logré sentirme en contacto con ellos. Rescato mucho Pelo de perro, creo que es preciosísimo.
nunca había leído a Lydia Davis, pero con esta antología personal he entrado a sus mundo de flash fictions, como ella ha llamado a su obra. en esta reunión de sus mejores ficciones se intuye la gran destreza sintáctica, formal y creativa de Davis. se sabe que toda situación, ya sea cotidiana o extraordinaria, es material narrativo, pues así lo hace la escritora estadounidense: desde una conversación sobre un suéter que no es nuevo (termina con una oración "ya no hay más conversación", hasta una hipotética y suave historia de un perro inexistente (acaso el más famoso de la autora, me refiero a "Pelo de perro"). la destreza que Davis desarrolla para llevar a cabo una narración de una situación cotidiana a sus límites más filosóficos es realmente grandiosa y no deja ningún hilo suelto, todo tiene un fin y un motivo para ser. con este libro me quedo con un buen sabor de boca, es muy diferente a las lecturas que he estado haciendo con fines académicos y eso me cayó bien, ya necesitaba más imaginación que sucesos reales y políticos.
Historias de hasta cuatro páginas se mezclan con micro relatos de una sola línea; distintas voces narran con ternura, humor, ironía y oscuridad pequeñas escenas, simples momentos en la vida: instantes, situaciones en viajes en auto, en transporte público, en hogares, en soledad y en compañía. Breves conversaciones cargadas de conflicto y confusión; relatos que nos invitan a reflexionar sobre nuestras vidas en el recorrido de oraciones largas, casi sin pausas, que nos sumergen en la mente del narrador, como si pudiéramos escuchar sus pensamientos. ¿Cómo elegimos nuestras prioridades? ¿Haríamos las cosas de diferente manera si pudiéramos observarnos desde otro lugar? Cuando se nos presentan segundas oportunidades, ¿cuán seguros podemos estar de que haremos las cosas de otro modo? ¿Y mejor? Nada en los relatos nos es ajeno: la maternidad y el lugar de la mujer en la familia, separaciones, deseos reprimidos, engaños y mentiras, el miedo a envejecer. Una voz sencilla y poética de la mano de temáticas universales. La simpleza no es enemiga de la profundidad.
Ciento cincuenta cuentos cortos algo disparejos. Hay piezas de excelente calidad y otras que son meramente anecdóticas. Lydia Davis es una escritora que nunca te deja indiferente; su literatura es quisquillosa, inteligente; fruto de la observación meditativa y la ansiedad. SÍ, ANSIENDAD. Son relatos ansiosos que muchas veces te deja con sensaciones extrañas: te dan ganas de reír; te provocan dejar de leer, salir corriendo o aventar el libro, pero nunca indiferente. La traducción me disgustó en momentos muy puntuales, pero no he podido compararla con otras, ya que principalmente la he leído en inglés.
No está de más decir que es de mis escritoras favoritas y que la recomiendo ampliamente.
Se tiene que leer campechaneado porque más de tres cuentos seguidos cansa el estilo, además de que aunque sean cortos, algunos son muy densos de contenido, así que toca quedarse reflexionando al respecto. El libro de Almadía es una compilación de varios libros de ella. Recomendable.
Algunos cuentos cortos son formidables, otros pasan desapercibidos. Los primeros son mucho mejores que los más recientes. La narrativa es siempre pero profunda.
Es un muy buen libro. La manera en la que Lydia te lleva de un escenario a otro en segundos es realmente increíble. Me gusto bastante mi calificación real son 3.5 estrellas.
Me gusto mucho aunque al unos cuantos no los entendía y tenía que regresar pero cuando agarré la onda me explotó la cabeza, me encanta como entre líneas dice las cosas wow lo tengo todo señalado