Acepté ¿qué tan locos debemos estar en este país para que un personaje imaginario y una bola de monitos tengan que explicarnos cómo sobrevivir a nuestro propio Gobierno? Gil caminaba sobre la duela de cedro blanco del amplísimo estudio cuando se encontró a Trino. —¿Qué pex, Trino? —Nada, aquí andaba. —¿Nos reventamos un libro sobre el gobierno de Liópez Obrador? —preguntó Gilga. —Lo voy a pensar —dijo Trino. Así empezó este libro verde «Madame Austeridad», «Recortar es un humanismo», «Dale más gasolina», «Lo que Salamanca no da» y muchos de los asuntos y asuntas de estos tiempos inverecundos. adentro hay una gritería, cartones de Trino y un mullido sillón. Oh, sí.
La sátira, sarcasmo e ironía se realizan de manera forzada, de lectura ligera por su simpleza y trivialidad, aburrido en ocasiones, repetitivo en su mayoría, y los cartones de Trino no la rescatan ni aportan absolutamente nada porque pareciera que se insertaron al azar y brillan por su ausencia de creatividad.
Es un buen libro para quienes gustamos de las columnas de Gil Gamés y los cartones de Trino. En realidad, el libro es una buena compilación de los textos de Gil, aderezado al punto con los cartones. Bueno como memoria histórica.