La literatura es un instrumento formidable de transformación. Talvez a través de la literatura no se pueda cambiar una realidad histórica o política. Pero a través de la literatura la política se vuelve más accesibles, más digerible. Nos hacemos más capaces de comprender aquello que ocurre en torno al mundo social del que formamos parte.
“La literatura no puede ser visto como un simple entretenimiento, pues se requiere de cierto esfuerzo intelectual para comprender una buena obra literaria.”Estamos dispuestos a hacer ese esfuerzo porque leyendo tenemos la sensación de acercarnos a algo desconocido que después se llega a presentar como una realidad que podemos abarcar y comprender.
El efecto político mas visible de la literatura es el de despertar en nosotros una conciencia respecto a las deficiencias del mundo; La literatura forma ciudadanos alertas y críticos, y eso es político.
Muchos dicen que leer literatura es perder el tiempo, pero para saber hablar no existe otro camino mas que la literatura; para dominar el lenguaje y estimular la imaginación. La literatura es el mejor antídoto que ha creado la civilización frente al conformismo. Cuantas novelas a lo largo de la historia no llevan fuertes declaraciones políticas escondidas entre sus diálogos. “Mientras exista buena literatura en una sociedad, los ciudadanos se vuelven menos manipulables por el poder, más críticos, menos conformes.”
Creo que es imposible separar del todo la literatura y la política, pues autores que han dicho abiertamente que aborrecen la política, la involucran en sus novelas sin siquiera darse cuenta. La política está en todo, una historia no puede ser contada sin el contexto social en el que se desenvuelve. Pero sin duda hay muchos contrastes entre las dos más grandes pasiones de Vargas Llosa, que el enlista muy bien.
La política se mide por resultados prácticos, en contraste, la literatura no tiene consecuencias concretas en nuestra existencia. La literatura debe de ser trascendental, la política se enfoca más bien en el presente. La literatura es un arte individual, la política no es nada sin el colectivo.
El libro hace una pequeña biografía de los ideales políticos de Vargas Llosa, en los cuales la lectura ha echo que esos ideales se transformen con los años.
A diferencia de algunos escritores del boom latinoamericano, Vargas Llosa nació en una familia bastante conservadora. A Mario le toca presenciar las dictadoras militares que han formado parte de la historia de America Latina. La violación a los derechos humanos, fue lo que lo adentró al tema humanístico, a ser un defensor de derechos humanos. En los 50s Vargas Llosa empieza a tener una actitud revolucionaria, rebelde, como muchos jóvenes de la edad. En los 60s, influenciado por el contexto social de su país, además de autores que lo marcaron como Marx, Sartre, Camus, Vargas Llosa se inclina más a una ideología de izquierda. En los 70s y 80s, demuestra una inconformidad a la misma izquierda que defendía, su ideología se vio influenciada esta vez al adentrarse a textos más progresistas como Popper y su interés por la economía cuando vivió en Washington. Aunque sea criticado por muchos por su ideología derechista últimamente, Vargas Llosa no se caracteriza como alguien de derecha como tal, aunque no niega su cambio radical de ideas políticas. A mi me parece que es inimaginable no cambiar de opinión después de un conjunto de experiencias y conocimientos acumulados a lo largo de los años y Vargas Llosa no se avergüenza de ello, más bien me parece admirable como no esconde su cambio de ideologías, por lo contrario, se enorgullece de poder cambiar de opinión y ve con interés intelectual sus propias afirmaciones a lo largo de los años. Sin dejar a un lado su defensa hacia una sociedad más justa y equitativa que lo demuestra en cada uno de sus discurso.
“La literatura es fuego, ello significa inconformismo y rebelión, la razón de ser del escrito es la protesta, contradicción y crítica.