"Diario de una pasjera, de Ágata Gligo, es un intenso y conmovedor documento que, de manera múltiple, da cuenta de las delicadas tramasbenbque se tejen cuerpo, literatura y enfermedad. Cuando ya la incertidumbre corporal se ha desencadenado, la escritura literaria aparece como un cuerpo alternativo, la única vitalidad posible para contrarrestar los devastadores efectos de un organismo que se ha vuelto en contra de sí mismo. De esa manera, la escritura se erige contra el tiempo, o bien como un tiempo suplementario y decisivo. En este libro el siempre angustiante dilema entee cuerpo y escritura se despliega evidenciando una fisura, una escisión donde se encuentran y chocan cercanías y distancias. La escritora chilena Ágata Gligo nos entrega en Diarios de una pasajera -libro póstumo- un material literario de inestimable valor, un texto que sin duda va a servir como modelo para visualizar y comprender los avatares en que habita la mujer escritora, empujada simultáneamente al límite de su finitud y al impulso vital de ejercer su creatividad literaria."
Persiguiendo diarios, me encontré de casualidad en una feria del libro usado con éste, y lo compré un poco a ciegas, o por el comentario de Eltit. Ágata es una mujer que pasa un poco desapercibida, a pesar de haber sido directora de cultura, a pesar de ser quien escribió la biografía de María Luisa Bombal, a pesar de ser cercana al gran José Donoso y a la maravillosa Diamela Eltit. La producción de este diario, en ese contexto de vida, es un testimonio maravilloso. Primero, de un círculo intelectual demandante en el país, de la desconsideración ante una enfermedad como el maldito cáncer y las dificultades que implican a ambas en el proceso creativo. Benditos sean aquellos quienes le recomendaron entonces escribir este diario, donde se permite ser en el lenguaje, dado que es, bajo mi persoectiva, el discurso femenino por excelencia.
podría haber sido peor, al inicio me costó muchísimo enganchar con la temática y entender a la autora pero ya después empecé a empatizar, a verme reflejada en sus batallas, a luchar por ella. nuevamente, no somos nada sin nuestras amigas.
una diario que toma un periodo de vida de la autora que el cáncer, su conflicto como escritora y su propia vida personal se entrelazan, y a su vez son aspectos desarrollados de manera autónoma.
este fue un libro que descubrí como lectura de la cátedra de la u, y al paso de las páginas su historia fue llegandome cada vez más, en especial cuando hablaba sobre sus conflictos con la escritura.
fue una agradable lectura, solo me costó concluirla.