Puedo decir, por primera vez, que tengo amarras y que me sujetan cuerdas. A decir verdad, aun así, me siento libre. Quizá sea porque el mundo es quien sujeta esas cuerdas y porque, precisamente, depende de cómo me sienta.
Me pregunto cuáles serán las coordenadas específicas donde se encuentran atadas esas sogas que sostienen mi columpio. Quizás una esté en la China y la otra en Marruecos. Tal vez Alaska y Calcuta. Italia y Tokio. Conservar el misterio lo hace aún más mágico.
Mágico. Como mi propio universo, mi anatomía de estrellas y mi galaxia entera que crece incontrolablemente adentro de mí.
Columpiarme me ha movido y trasladado de un lugar a otro; pero, quieta, tiesa o en movimiento, el planetario siguió dando a luz.
La escenografía alrededor del mundo ha maravillado cada esquina de mis pupilas; pero quien ha encandilado mis retinas ha sido aquella ilustración interior, que alumbra el viaje al centro de mi constelación.
Me pregunto si seré astronauta o si habré desarrollado la capacidad de flotar con mi propia gravedad. Pues mis pies han sido la nave espacial más eficaz y quizá la NASA podría probar para sus próximos cohetes la voluntad, pues en mí ha resultado ser la pieza más valiosa.
Supongo que mi órbita comenzó a formarse desde aquel destello de luz que creció en mi meteorito nacimiento y mi guerra de las galaxias peleó contra todos los satélites artificiales para acabar dándole exclusividad a mis Plutones, Saturnos, Neptunos y Mercurios, que custodian y acompañan mi paso por la Tierra.
¿Acaso este telescopio podrá ampliar la evolución de mi vía láctea?
Pues, de ser así, le quito el modo «fugaz» a mi columpio y presento a cada estrella.
Siempre he dicho que, si hay algo por lo cual estoy orgullosa, es ser la madre de mi hija. Muchas veces he imaginado el momento de la gestación como un ritual mágico el cual no vemos ni conocemos, donde unos "dioses" asignan un alma a ese ser que nacerá... y en eso, yo he tenido la mayor de las suertes. En particular hay dos situaciones que me hacen inflar el pecho y brillar los ojos: una, cuando me lleva la contra y esto lo ha hecho desde que era chiquitita... cuando apenas se levantaba a menos de un metro del suelo y me miraba con esos ojitos tan parecidos a los míos y me preguntaba: "¿po qué?" y por más explicaciones le diera, ella haría a su modo, soportando cualquier consecuencia pero aprendiendo que no hay mejor maestro que la experiencia. Y la segunda es, cuando somos cómplices; cuando compartimos pasiones... aún recuerdo cuando estudiaba y los sábados me internaba en la Biblioteca Nacional de Maestros; ella me acompañaba, se sentaba en alguno de los pasillos con algún libro sobre las piernas y hacía que leía... luego de dos años lo hacía sin problemas y no ha dejado de hacerlo nunca. Todo esto para contarles cómo fue que llegó este libro a mis manos, por medio de mi hija.
"Mamá... no te podés perder este libro, me lo hice comprar y traer por la abuela, te va a encantar." ...y sí, ella me conoce, porque así fue, me encantó.
Lo hizo por su sencillez; por las experiencias que cuenta; por las enseñanzas que trasparen; porque en cierto modo me he visto, hace tiempo y a lo lejos, en eso de no seguir los "planes" que tal vez se tenían para mí, en lo que tendría que haber hecho o debería hacer aún hoy, para mi edad; y también porque la ví a mi hija y ese hambre de conocer el mundo y de vivir, que tanto admiro.
Me llamó la atención el título, "28 rulemanes", parecía más bien un nombre para algún manual de mecánica, ya que los rulemanes son exactamente esas piezas que dan movimiento... pero leyendo entendí el porqué. Ella, Dolores Campos, la autora, a través de su alma Helena, nos cuenta de estas veintiocho personas que han marcado su vida de algún modo, estos son sus "28 rulemanes".
Un libro que de verdad te recomiendo, que habla un lenguaje claro y directo al corazón; de una chica, una mujer que podría ser la protagonista de una de esas películas con las cuales te emocionas y ríes a partes iguales... un libro que sin dudas te hace pensar y querer gritar, lo maravilloso que es estar vivo, perseguir los propios sueños y buscar la felicidad como fin.
No te pierdas sus "28 rulemanes" ...y los tuyos ¿cuántos son?
No sé cómo describir a este libro, parece que no pasa nada puntual y eso puede aburrir un poco, creo que no es para cualquiera y cuesta agarrarle un poco la mano. A mi personalmente me gustó, la forma de escribir de lolita es muy linda, como poesía y me parece que representa muy bien lo que quiere contar con su historia
Me costó entender de qué trataba el libro hasta pasados unos buenos capítulos. La historia de una chica que vive con mucha alegría e intensidad. Que siente como nadie. Una persona interesante, con la que me gustaría juntarme a tomar unos mates. Preferiría eso antes que leer su libro, ya que fluiría más y sería menos tedioso. Un libro de anécdotas y vivencias de una chica común y corriente con una vida inquieta y muy viajera.
Escritos que hablan de libertad, de experiencias y sobre el arte de vivir. Si uno quiere celeste, que le cueste. Nadie dijo que fuera sencillo perseguir sus sueños, pero pucha que si vale la pena. Es hermoso sentirse identificada con estos textos. De lectura rápida y sencilla. Tenete un lápiz en mano, porque seguro te van a dar ganas de subrayar.