En pleno siglo III a. J.C., momento en que los pueblos iberos deben enfrentarse a cartagineses y romanos, una bella historia de amistad entre tres jóvenes nos recuerda la importancia de las relaciones interculturales y de la no discriminación por cuestiones de raza, sexo o religión.
Lisias, el joven griego que soñaba con viajar a lejanos países; Ater, el guerrero indómito, e Imilce, la hija de la sacerdotisa, son los protagonistas de esta historia, enmarcada en la tristemente repetida lucha contra los invasores.
Tema: Historia y culturas Tratamiento: Aventuras Valores: Amistad y compañerismo, integración y convivencia
Muy tierna historia que nos adentra en la Iberia de finales del siglo IIIa.C., en medio de la guerras entre púnicos y cartagineses. La trama es muy bonita, y los personajes son muy tiernos. Sin embargo lo que más me ha gustado es la fidelidad histórica. Ideal para adentrarse en esa época de la Historia.
He leído La colina de Edeta porque la profesora a la que sustituyo lo había elegido como lectura obligatoria para el alumnado de 3º de ESO. Y vaya rollo de libro, la verdad. Con la excusa de la novelita, la autora nos suelta un montón de datos históricos sobre los iberos, poco conectados entre sí, mencionando a una cantidad innecesaria de personajes cuyos nombres son prácticamente iguales, de lugares que no sirven al lector joven más que para sacarle de la lectura. La trama se pone al servicio de la historia, cuando en la novela histórica (y más si está dirigida a niños o adolescentes) debería ser al revés: si quieres escribir historia, escribe historia, pero no lo disfraces de novela. El desarrollo de los personajes es casi nulo, a pesar de que transcurren seis años desde el principio hasta el final de la trama, y si además los analizamos desde la perspectiva de género, ya es una fiesta. La autora podría haber aprovechado los personajes femeninos para mostrarnos cómo era la vida de las mujeres edetanas. Podría haber dado profundidad e identidad propia a Imilce, y no convertirla desde la primera vez que la menciona en un simple objeto de deseo por parte de los dos protagonistas (¡qué original!, los dos protagonistas masculinos disputándose el amor de la misma joven, que además finalmente confiesa amarlos a los dos por igual) y reducirla a su apariencia física. Total, que el libro no le ha gustado a nadie en clase. Un argumento más en contra de las lecturas obligatorias.
Le encuentro prácticamente los mismos errores que a La tierra del Sol y la Luna, el otro título de López Narváez que he leído recientemente (con recientemente me refiero a que no ha sido en mi infancia): el estilo es bastante plano, no busca emociones; presenta muchos personajes, algunos sin mucha necesidad, y les pone nombres similares o que empiecen por la misma letra (Ater, Attia, Amia), lo que dificulta la identificación del personaje. Tolkien hace algo parecido con los nombres, lo sé, pero Tolkien es Tolkien; y la historia está al servicio de la Historia, cuando debería ser al revés.
Como positivo, la forma de narrar los hechos históricos y de proporcionar la información es natural, de hecho es bastante interesante y mucho más entretenido que La tierra del Sol y la Luna, pero echo de menos más emociones. Me habría gustado que se centrara más en la relación de amistad entre los tres amigos, como dice la contracubierta, y no en los hechos históricos. Como siempre, cuestión de gustos.
Las primeras 100 páginas de este libro eran bastante aburridas, ya que no pasaba nada en el libro, se me hicieron muy tediosas, pero a partir de la página 100 todo empieza a mejorar, a partir de esa página he visto el libro de otro color. Esas últimas páginas del libro me han gustado bastante, y es por eso que le doy las tres estrellas al final, pero como he dicho antes no le puedo dar más estrellas porque las demás páginas se me han hecho tediosas, ya que no pasaba absolutamente NADA. Me ha gustado mucho la amistad que tienen Imilce, Ater y Isias. La verdad me ha gustado más de lo que yo esperaba, aunque tampoco haya sido un librazo.