Recomendar El Alpe d’Huez es casi obligado para cualquier amante del ciclismo. No se trata solo de una novela, sino de una auténtica experiencia que te transporta a una época —finales de los 80 o principios de los 90— en la que el ciclismo era muy distinto al de hoy: más crudo, más humano, más heroico.
Javier García Sánchez logra una inmersión total en una etapa mítica del Tour de Francia. A través de su escritura precisa, casi cinematográfica, nos introduce en la piel de un ciclista legendario que encara el final de su carrera. Un hombre que, pese a estar a punto de colgar la bicicleta, todavía busca un último gesto de rebeldía, una victoria que le devuelva la dignidad y el respeto. Esa lucha interna, entre la gloria pasada y la necesidad de reivindicarse, es uno de los grandes motores de la narración.
El autor no se limita a describir la carrera: la hace vivir. Cada puerto —la Croix de Fer, el Galibier, y finalmente la ascensión al Alpe d’Huez— se convierte en un escenario cargado de simbolismo y sufrimiento. La forma en que describe la dureza de la montaña, el peso de la fatiga y la delgada línea entre la resistencia y la rendición consigue que casi sientas el dolor en tus propias piernas.
Al mismo tiempo, García Sánchez te abre una ventana al coche del director deportivo, un espacio muchas veces invisible para el espectador, donde se deciden estrategias, se vive la tensión del cronómetro y se escuchan los gritos de ánimo o desesperación. Ese juego de perspectivas enriquece la lectura y muestra el ciclismo como lo que es: un deporte coral, lleno de héroes anónimos y batallas silenciosas.
Y todo ello aderezado con abundantes referencias históricas que convierten la novela en un homenaje a este deporte épico. Se nota que el autor no solo sabe escribir, sino que respira ciclismo, y esa pasión se transmite en cada página.
Leer este libro es volver a una época en la que las bicicletas parecían más pesadas, los corredores más frágiles y las gestas más grandes. Es recordar por qué el ciclismo es capaz de emocionar tanto: porque habla de esfuerzo, de sufrimiento, de gloria, pero sobre todo de humanidad.
Un libro que te deja con la sensación de haber pedaleado tú mismo hasta la cima del Alpe d’Huez, exhausto pero emocionado, saboreando una victoria que, aunque ficticia, se siente absolutamente real.