El Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación en el Perú destacó que el mayor número de víctimas del conflicto armado interno en el país se produjo en el departamento de Ayacucho, y que dentro de ellas, predominaron largamente los campesinos quechua hablantes. La antropóloga médica Kimberly Theidon se adentró en las zonas rurales del norte y centro-sur de Ayacucho, donde estudió con siete comunidades marcadas profundamente por la violencia que sufrieron e infligieron durante los años de la violencia. Sin querer minimizar la brutalidad ejercida por las fuerzas armadas, su trabajo explora la participación civil en las matanzas. ¿Cómo es que la gente comenzaron a matar entre prójimos? ¿Cómo militarizaron y desmilitarizaron la vida cotidiana y las sujetividades? ¿Cómo han movilizado los mecanismos de la justicia comunal para castigar a los culpables y rehabilitarles? Finalmente, el libro ofrece un análisis de la micropolítica de la reconciliación que han elaborado entre enemigos íntimos, así contribuyendo a nuestro entendimiento de las secuelas de una guerra fratricida.
Me gustó el tono literario de la autora en un tema que de por sí es bastante ríspido. No conocía tanto sobre el conflicto armado en Perú entre Sendero Luminoso y el Ejército durante los '80 y '90s; pero tampoco es el foco del libro informar sobre las generalidades del mismo. Eso me pareció una falta: hay un énfasis excesivo en las vivencias subjetivas de la violencia y la justicia (lo cual no está mal, pues es el objetivo de su investigación). Un apéndice informativo, "histórico", no hubiera estado mal. A nivel teórico también me pareció algo confuso. Quizás al venir yo de la sociología requiero una mayor articulación entre teoría, métodos y objetivos, no tan inductivo e impresionista como esta, por otra parte magnífica, etnografía.