Desde las páginas de El País, Francisco Peregil fue narrando el acoso y derribo de Bagdad. Visitó las casas de las familias más humildes y los palacios de Sadam cuando los bagdadíes los saqueaban. Conoció la dictadura, las primeras expresiones de libertad y el libertinaje. Vivió en distintos hoteles durante veintiuna noches