Traducida del catalán como miel y ponzoñas, esta novela, escrita en 1990, pertenece al llamado ciclo del Pallars, de la obra de Maria Barbal, junto a “Pedra de Tartera” y “Càmfora”.
El ciclo del Pallars es un canto lírico novelado, marcado por la memoria y el costumbrismo, dedicado al paisaje y a las gentes de un extenso territorio enclavado en el Pirineo catalán.
“Mel i Metzines” es una novela rural que muestra una declarada añoranza por los tiempos del campesinado, de lo que representó un modo de vida ya obsoleto, tal vez por desgracia, que desembocó en el llamado éxodo rural. En esta historia, asistimos pues al relato nostálgico de un tiempo pasado, a través de la mirada de su protagonista, Agustí Ribera, que recuerda sus vivencias en ese mundo del duro trabajo en el campo, contrastándolo con sus vivencias en la Guerra Civil Española y con sus vivencias en el exilio, que le conducirán finalmente al mundo urbano como cocinero en la ciudad de París. El título “Mel i Metzines” resume perfectamente esos dos mundos, el de las ponzoñas utilizadas para cazar las alimañas que perjudicaban los cultivos y el mundo de la miel de los sofisticados restaurantes de París. Pero para Agustí no queda claro dónde están los límites entre los dos mundos, el rural idealizado y el urbano en el que ha triunfado, pues en ninguno de ellos ha sido capaz de encontrar su auténtico yo.
“Mel i Metzines” es pues una historia de desarraigo y de la pérdida de la identidad a través del desarraigo.