Teo, Renzo y Joaquín son los personajes principales. La repentina muerte de uno de ellos cambiará la vida de los otros dos, y lo que ellos creían que sería su viaje de egresados a Bariloche, en realidad sí va a ser un viaje, al mismo destino, pero con un propósito diferente, que es cumplir la promesa más importante de sus vidas: festejar los tres juntos el cumpleaños de su amigo fallecido a orillas del lago Nahuel Huapi. De esta manera, los amigos se embarcan en ese viaje infinito, en el cual se cruzarán con algunos de sus compañeros de curso en circunstancias disparatadas y donde vivirán miles de experiencias. No pararán hasta conseguir lo que fueron a buscar, ese propósito tan especial para ellos los mantendrá unidos contra viento y marea, sorteando obstáculos y conviviendo, en el transcurso, con un mar de sentimientos.
El libro está dividido en capítulos cortos, pero plagados de risas y emociones. A medida que uno va leyendo, se va imaginando quién de los Hecatombe! es cada personaje, pero creo que muy pocos han acertado (en realidad no estoy segura de si alguien adivinó quién es quién). Esto no quiere decir que para leer esta historia uno tiene que conocer al grupo Hecatombe!, sino todo lo contrario; se puede leer el libro tranquilamente sin conocerlos.
Un punto central a destacar son las temáticas actuales a las que hace alusión el libro, tales como el bullying, la identidad sexual, el período adolescencia-adultez y el valor de la amistad (como se describe en la sinopsis). Esta última es la más central e importante, ya que los protagonistas no paran hasta cumplir la promesa que le hicieron a su amigo fallecido. Además es muy emocionante ver como los personajes crecen y aprenden a conocerse y a descubrirse como personas, pero sobre todo a aceptar los cambios y las transiciones que la vida conlleva.
Lo que más me gustó, sin dudas, es que la novela esté la mayor parte del tiempo ambientada en Bariloche, Argentina; ya que, como la mayoría sabe, yo soy de Neuquén y encontrarme con una historia adaptada en mi tierra, en el sur, me hizo sentir profundamente conectada con los personajes y los lugares donde transcurren las escenas. Me imaginaba el centro cívico, el hotel y tantos lugares que conozco de memoria.
El humor está presente desde el minuto uno, a pesar de que los chicos están atravesando el momento más duro de sus vidas. Amé las ocurrencias de Renzo y la forma de pensar de Teo, junto con su actitud tan dulce con Emilia, impulsándola a seguir sus sueños, sin importar el resto de la gente.
Los personajes de Alejo y Lucio no dejan de ser ficticios, sin embargo, en el mundo existen personas como ellos, que se ríen, molestan y discriminan a otros chicos. Con ambos lograron visibilizar una problemática tan instaurada en la sociedad hoy en día, como es el bullying. Los demás personajes secundarios acompañan muy bien y ayudan a enriquecer la historia. El personaje de Brandon es simplemente todo lo que está bien.
En síntesis: "Una promesa infinita" es un libro hermoso. Lloré mucho con sus páginas y me di cuenta de lo importante que es tener amigos en la vida. Amigos que te quieran por quien realmente sos y que te retribuyan el mismo amor que uno siente hacia ellos. Amigos que te permitan ser vos mismo, sin juzgarte, apoyándote, acompañándote y abrazándote cuando más los necesitás. Es uno de los libros más emotivos que leí. Yo, con 27 años, lo disfruté mucho y le regalé un ejemplar a mi sobrino de 11 años, por lo tanto es una historia para todas las edades. Sumamente recomendable.