Un libro sobre la importancia biológica y anímica de conservar nuestros deseos y placeres. Comer, dormir, amar... ¿Qué nos impulsa a vivir y por qué llega un momento en que algunas personas mayores no tienen ganas de seguir viviendo? A cualquier edad, el deseo de disfrutar de la vida aumenta cuando tenemos alguna motivación, pero ¿qué pasa cuando no podemos satisfacerla y qué papel desempeña el cerebro en este proceso? Este extraordinario libro, que explica cómo el cerebro hace posible el sueño, el hambre, la sed, el sexo… y los diferentes placeres incentivos, revela también que conservar motivaciones no es solo mantener el bienestar corporal, sino la salud mental y, con ella, un buen estado de ánimo, la energía y la ilusión de vivir, estímulos que nunca deberíamos estar dispuestos a perder.
Es una excelente recomendación de lectura sobre psicobiología. Algo que me llamó la atención mucho, fue la existencia de esta misma rama, y su vinculación con la bioquímica y con la psicología evolutiva; existen algunas aseveraciones en este libro que se explican leyendo a psicólogos evolutivos como Gad Saad o David M. Buss.
Trata sobre los diversos tipos de homeostasis del cuerpo humano. La homeostasis es un sistema que la evolución ha dotado a cada ser vivo para poder regular la capacidad de supervivencia en todos sus aspectos. Un aspecto muy común es el del hambre. La homeostasis metabólica como tal, segrega enzimas y señales eléctricas al cuerpo creando la sensación de "hambre"; lo que es hambre para nosotros es "demanda energética por déficit" para el cuerpo, y así, un sin fin de ejemplos.
La parte del cerebro es muy buena, sumamente explicativa y no nos hace confundir tanto (a los que no somos neurólogos). Sin embargo, la parte referente al hambre, esa sí es extenuante. No sé si será por la complejidad del sistema, o por la cantidad de enzimas que se segregan para cumplir con nuestras funciones metabólicas, pero en esta parte sí que se usan en cantidad extensa las siglas de términos que son tan complicados que no se los puede ni recordar ni a corto o largo plazo, salvo que sea parte de mi profesión, allí sí.
Finalmente vamos hacia la parte de la sexualidad humana, en donde todo trata sobre el tema de hormonas esteroideas, tanto del estrógeno como de andrógenos. Y luego pasamos a diversas explicaciones sobre el homosexualismo (en donde dijera que aquí se debería de complementar la lectura con José Enrique Campillo y su "Cadera de Eva").
También se habla mucho del tema del transexualismo, en donde tengo inquietudes. El autor cita a la OMS indicando que ésta entidad establece que "el género es una construcción humana". ¿No es eso una construcción social? y por tanto, ¿no es la construcción social un producto de la dialéctica de Dérrida, lo que ya se demostró como un grave error? Debemos recordar que al "deconstruir" las cosas ya pierden significado y permite la validez de -cualquier interpretación posible de toda cosa-. Es aquí donde no comprendí o perdí el hilo, ya que el mismo autor indica que no solo existen axiomas cromosomáticos como XX o XY en lo referente a sexo, sino que también las hormonas que tienen participación en el desarrollo del feto también tienen incidencia sobre el cerebro del mismo, esto es, existe un cerebro "masculinizado" y un cerebro "feminizado". Y obviamente que el género es una construcción humana, no veo a gatos o perros o mamíferos de otras especies trabajando en clínicas con servicio de cirugías de cambio de sexo; ninguna otra especie tiene un cerebro como el nuestro que permita "percibirnos" como equis cosa (hay gente transracial ahora. e.g. Yo soy caucásico o caucasoide, pero yo me percibo como negroide ¿ven a dónde voy?). Ya que es un tema completamente cerebral, creyera yo que el autor fue -políticamente correcto- al citar a la OMS y luego no profundizar en explicaciones sobre el tema, ya que el transexualismo es la percepción propia, única y exclusiva del individuo como una disparidad entre mente y cuerpo versus lo que siento que soy.