El filme de ficción nos habla, nos emociona, nos fascina a través del actor, sea una estrella o secundario, silencioso o locuaz, distante o familiar. En el centro de la puesta en escena, el actor contribuye de forma esencial a la riqueza de las representaciones fílmicas. Todo filme se nutre de una relación específica entre el actor y su personaje; todos los grandes momentos de la creación cinematográfica están acompañados de una reflexión sobre el actor. Desde sus orígenes, el cine no ha cesado de inventar nuevas modalidades de interpretación y de presencia. Desde el escenario a la pantalla, desde las teorías soviéticas al Actors Studio, desde la naturalidad americana a la cruda verdad del no profesional, el actor constituye una de las grandes aventuras de un siglo de cine.
Este manual de 2006 tiene un par de novedades que no suelen tener en los trabajos sobre cine escritos por académicos franceses: un poquito de atención al pensamiento anglosajón, que le sienta de maravilla y que queda muy bien con una tradición cinematográfica tan rica, no digamos ya respecto a las interpretaciones. Además, toca muy bien todos los palos y dialoga/divulga muy bien textos que intuyo fundamentales (el de BRENEZ, 1989, lo tengo ya anotadísimo).
También me gusta mucho que empiece con las escuelas soviéticas y cómo distinguieron/remodelaron lo teatral respecto al cine. Es muy original y educativo!