Un hombre harto, una moto, una tierra bella y pasmada. Con estos ingredientes Miquel Silvestre ha dejado por una vez sus relatos de irónico realismo y se ha embarcado en un viaje por África. Desde Nairobi a Ciudad del Cabo, desde Maseru a Maputo, ha recorrido quince mil kilómetros de selva, sabana y desierto: diez países, sobornos en las fronteras, ríos, montañas, antílopes, tres mil estrellas y la Costa de los Esqueletos. Mascó el miedo, escupió sangre y bebió mucha cerveza. Un viaje en solitario sin porteadores ni niñeras. Ha podido contarlo a pesar de las colitis, los bandidos y los huesos rotos, porque cuando viaja, un hombre solo suscita la piedad en todas partes. Con humor sarcástico, el autor más cyberpunk de la literatura ibérica dibuja en trazos sobrios y transparentes una tierra dura en la que la vida no vale nada y en donde la supervivencia del viajero depende de su ánimo inoxidable, de los decentes samaritanos y de la buena suerte. También de la rapidez de reflejos para poner pies en polvorosa en situaciones en las que se difuminan las fronteras entre estupidez y heroísmo. En estas páginas no están las nieves del Kilimanjaro, las puestas del sol en Serengeti, la fotogenia de los masai o la ferocidad de los zulúes. Tampoco hay complejo colonial de onegero ni regusto dulzón de memorias de baronesa Blixen al pie de las colinas de Ngong. Todo eso es sólo literatura o, como mucho, historia. Pero sí hay voces nativas que cuentan historias de una belleza sencilla en una de las zonas más descarnadas del planeta. Sin sentimentalismo y lleno de una poesía desnuda, el viajero se conmueve a veces y nos conmueve siempre.
Licenciado en derecho, tras acabar su carrera universitaria opositó a registrador de la propiedad, plaza que ganó en 2003 con el número 1 de su promoción. En 2008 pidió una excedencia indefinida y sin sueldo para viajar con su moto y dar una vuelta al mundo que llamó Ruta Exploradores Olvidados. Comenzó una exploración por los cinco continentes para estudiar la historia de personajes históricos, como el capitán Francisco de Cuéllar, Núñez Cabeza de Vaca, Juan Bautista de Anza o el coronel Carlos Palanca, entre otros.
Obra de no ficción que se va entregando de a poco. Tarda un poco en asentarse en los sentidos y en conectar al lector con el corazóndel viaje; pero a partir de la mitad se convierte en una obra especial, con alma propia y, sin duda, con un estilo narrativo muy suyo.
Bebe un poco de Bukowski en cuanto a las maneras del protagonista, y así mismo es justo decir que por momentos se vislumbran toques del más puro Kapuscinski (aunque no sean muchos, lamentablemente). Observación y aventura. Capítulo especial merece la aventura en Namibia, cuya épica ya hace que el libro valga la pena. Te hará sudar, sonreír y temer por la suerte del protagonista. Memorable.
En fin, si te ha gustado Los viajes de Júpiter (Ted Simon) y esperas algo mejor, este no es el libro. Sin embargo, si te interesa viajar por una ruta complementaria -y actualizada- de lo que escribió Ted Simon en la década de 1970, este sí que es un buen libro.
En cuanto a la edición, me parece más bien floja. Valdría la pena que un día hicieran de esta obra un libro tipo literatura, más que un libro cuyo diseño gráfico parece una revista o guía turística (hablo de la edición de Silver Rider Prodaktions).
Aunque acabé leyendo todo el libro bastante disgustado, no soporté la absoluta falta de humildad y el tono prepotente del autor. Su ego es insoportable. Cualquiera que haya viajado un poco por África se da cuenta de inmediato de las fantasmadas de este autor que se debe creer que es Superman, cuando un motorista no es un viajero y nunca podrá mezclarse con las gentes simples en sus mercadillos o trenes congestionados, sino que el autor va de paso, solo le importa su moto y él mismo más la carretera. No se entera de nada. No es mi estilo. Este ha sido el primer libro que leo de este autor tan excesivamente narcisista, y puedo asegurar que será el último.
Entretenido y sincero relato, en crudo, de un viaje en moto a través de África. Las descripciones y aseveraciones de Miguel durante su viaje, podrán gustar o no, pero se expone tal y como es y no deja indiferente a nadie. Este es, sin duda, el mayor logro del libro.
Una extraordiaria aventura narrada con estilo cercano, irónico y muy ameno. Tal como Miquel Silvestre se muestra en la serie Viaje de un Nómada. Seas o no motero, te atrapará. 100% Recomendable
He disfrutado leyendo este libro, me he reído con la espontaneidad de Miquel, me han emocionado momentos y sentido adrenalina en otros. Con este libro me aventure y aprendí.
This a new and fresh approach to travel literature. Miquel tell his truth honestly and totally, no hides, not only beauty, but lots of self-fulfillment and humanity. Looking forward the edition in English.