Precedidos por una entrevista de Magdalena Ruiz Guiñazú al Luthier devenido serio escritor, estos relatos, con gracia pero no humorísticos, deleitarán al lector por la originalidad de su variada temática y lo sorprenderán con sus inesperados finales.
Las puntuaciones altas de este libro solo se explican por el cariño que todos sentimos por Rabinovich y por su simpatía. Por eso mismo yo lo compré: queremos tanto a Daniel. Los cuentos son, en su mayoría, pésimos, sin una pizca de talento, sin siquiera oficio, sin nada que los justifique. Son los relatos de un tipo aburguesado que escribía por aburrimiento, se nota mucho. Sin demasiado desarrollo, todos los personajes son más o menos el mismo —y ni siquiera se trata de uno interesante—, y el recurso de un último párrafo sorpresivo pierde gracia a partir del segundo cuento (además, la construcción de la "sorpresa" suele ser tan tosca que se la puede prever bastante antes del final de cada historia). Levrero contó que su reacción como lector ante un gran libro era reírse a carcajadas y que muchas veces levantaba la vista del libro y, en voz alta, exclamaba: "¡Qué hijo de puta!". Con 'Cuentos en serio' me pasó algo parecido, solo que fruncí el ceño y en más de una oportunidad dije: "Qué cagada" al terminar la lectura de un cuento.
Daniel Rabinovich nos acostumbró al absurdo cómico y a la destreza actoral y musical de Les Luthier, pero nada nos preparó para estos cuentos. La genialidad de Rabinovich deslumbra en estos relatos que retratan la realidad.
Es difícil dar una mala crítica a un ídolo. Pero si, los cuentos son malos, acartonados, muy correctos (se nota la mano del editor) ¿Por que? En la mayoría de los cuentos se da a entender que los personajes viven en alguna de las costas del río de la plata. Pero la manera en como hablan o como se expresan están tan hegemonizado que puede ver de cualquier parte de Latinoamérica y pierde esa idiosincrasia porteña. No se llega a conectar con ningún personaje. Lo sentí tan lejanos. Pero ojo! Si sos fan de Neneco es un libro que tenés que tener. Para entender la sensibilidad que tenía este tipo. Es una muestra de sus miedos e inseguridades. Esta dotado de muchas anécdotas personales convertidas en pequeñas ficciones. Hay que tener en cuenta que Daniel era un improvisador nato, nunca escribió para Les Luthiers. Era el rostro del humor arriba del escenario. Un genio !